Ya sea en tierra caliente, el triángulo dorado, la frontera norte o el sureste, la iglesia católica en por lo menos 13 entidades del país aprendió a vivir con el crimen, valiéndose del evangelio como su única defensa, mientras, la feligresía busca en los templos un refugio para las balas de grueso calibre.
El llamado para el gobierno es a “reconsiderar la estrategia” y “ser empáticos” con las víctimas; a los criminales, les recuerdan “no somos sus enemigos”, y a la grey le ofrecen sus templos como albergue.
El padre Gilberto Vergara quien se ha convertido en vocero de la comunidad resume en una frase la situación de Aguililla, municipio de la tierra caliente michoacana: “La realidad nos está gritando a la cara a todos”.
Y advierte: “Se tiene que replantear la estrategia. Tienen que haber otros medios y otras formas; que las fuerzas del Ejército no pueden ser solamente espectadores en todo esto, porque parecía que sí lo es. Nos sentimos indefensos”.
A quienes atentan, les replica: «tienen que saber (los delincuentes) que no somos sus enemigos. Estamos en medio del campo de batalla, nos toca sufrir las bajas, nos toca sufrir las pérdidas».
Y a la feligresía, les ofrece su «casa de campaña en medio del campo de batalla», que si bien, no soluciona la guerra, «sí atiende a los heridos, a los caídos».
En Zacatecas la situación no es muy diferente. El obispo de la diócesis Sigifredo Noriega Barceló relata cómo ha tenido que “aprender a vivir”.
“Casi, casi es aprender a vivir de otra forma ¿Por qué? Porque sigue habiendo retenes, sigue habiendo lugares un poco más peligrosos, sigue habiendo desconfianza en las carreteras.
Lo mismo sucede en el sureste, según reconoce el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega: “A todos nos toca convivir con ese fenómeno de una u otra manera, pero claro, viviendo acá en Yucatán, no se siente tanto la experiencia, ni la necesidad, yo creo, que es necesario solidarizarnos todos los mexicanos y todos los sectores de la sociedad para trabajar en favor de la paz”.
En el mismo tono, se expresa el Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Coahuila, Monseñor Alonso Gerardo Garza Treviño; “Todos sabemos que la principal violencia que hay en México es causada por los grupos criminales, del narcotráfico y del crimen organizado, y se debe a las disputas que hay entre esos grupos y combatirla no es tan sencillo”.
En contraste, en Sonora, según el obispo de la diócesis de Saltillo, Hilario González García, “gozamos de una tranquilidad”. “Nos movemos, trabajamos, interactuamos con bastante paz o sintiéndonos seguros, ojalá que lo podamos mantener, pero que sigamos trabajando en esos temas, la educación, la cuestión laboral, la integración laboral y la integración familiar”, dice.
Aunque voces como la del obispo Jorge Estrada, de Gómez Palacio, difiere: “Yo diría que una tranquilidad ahí medio puesta en alfileres, porque sí hay presencia de grupos y han ido incursionando en temas de control…”.
En algunas iglesias, de Durango, por ejemplo, se ha buscado dar acompañamiento espiritual a las familias con pláticas, terapias y conversatorios para la paz; o bien, en entidades como Morelos, se han realizado movilizaciones y caminatas para visibilizar que existe un problema.
“No ha funcionado. Abrazos no balazos, no ha dado el resultado que hubiera querido el gobierno federal, sentimos que no es lo mejor, puesto que el crimen, la violencia, la seguridad el derecho de piso han crecido”, acusa desde Morelos el obispo Ramón Castro secretario de la Conferencia
Episcopal quien anunció la realización de la IX Caminata por La Paz para el próximo 15 de Julio a partir de las ocho de la mañana desde la Iglesia de Tlaltenango (norte de Cuernavaca) hacia la Catedral de la ciudad (centro histórico), pero además el prelado hará una parada en casas cuyas familias hayan sido víctimas del crimen.
Ante este panorama que se respira en el país, el padre Roberto Sánchez destacó que el Papa ha invitado a hacer un camino juntos, en el que la iglesia no está apartada de los gobiernos por pertenecer a una misma nación y por ello, se deben conjuntar esfuerzos para contener la violencia que afecta a todos.
Con información de www.milenio.com




















