En pleno centro de Culiacán, en una calle bulliciosa llena de peatones, automóviles y puestos de comida, una cocina de fentanilo procesa unas 200 mil dosis.
Fue hasta un cuarto intento que periodistas de The New York Times lograron entrar y observar el proceso.
El cocinero principal es un joven de 26 años que trabaja desde los 16 para el Cártel y que, aunque estudió para dentista, nunca ha ejercido.
Como cocinero ha ganado millones de dólares, se ha comprado coches deportivos, casas, ranchos y hasta un helicóptero y un pequeño avión para su equipo.
Confirma que en las semanas recientes han tenido que mover sus laboratorios con más frecuencia por las redadas militares y por los ataques rivales, pero duda que el negocio se termine con la llegada de Donald Trump.
«El narcotráfico es la principal economía aquí», dice. Y culpa a los estadounidenses de la epidemia de sobredosis.
«Ellos deciden consumir», señala. Los cocineros advierten a las periodistas que estén preparadas por si aparecen las fuerzas del orden en cualquier momento.
«Nos reventaron uno en la mañana», dijo.
Y así ocurrió.
Uno de sus socios le reporta que una patrulla del Ejército estaba muy cerca.
«Nos tenemos que ir», dice mientras apaga la estufa y corre a la salida.
Después de que el Presidente electo de EU, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles si no detenía el cruce de drogas, las fuerzas de seguridad de México anunciaron este mes su mayor incautación de fentanilo en la historia: 20 millones de dosis de la droga. Con información de Grupo Reforma.




















