Texas es la zona cero del operativo caza migrantes que a partir del 20 de enero se extenderá a todo Estados Unidos, ahora que Donald Trump tiene en la mira a millones de migrantes sin documentos.
Aquí, hasta las organizaciones pro migrantes son acosadas legalmente por el fiscal general, con tal de evitar que fluya el apoyo a través de donaciones.
En el estado gobernado por el republicano Greg Abbott, conocido por su postura antimigrante, no sólo hay cientos de elementos de la Guardia Nacional, fuerzas del orden estatal y hasta de Florida que llegaron hace meses; también se han colocado boyas y alambres con púas, dispuestos para resguardar la frontera a lo largo del río bravo y hacia el desierto texano.
Los esfuerzos del gobernador aliado trumpista, por reforzar la seguridad en Texas, han representado un costo de 4 mil 500 millones dólares desde 2021, cuando se puso en marcha el Operativo Lone Star: todo, con tal de frenar “la invasión” migrante.
Texas es el ejemplo de lo que Donald Trump quiere implementar a nivel nacional. Enviar soldados a la frontera, deportar migrantes, construir centros detención y seguir con la construcción y el reforzamiento del muro. Con información de Milenio.




















