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Especial | «El periodismo no enjuicia, sino documenta realidades»: Adriana Varillas, Premio Nacional de Periodismo 2020

  • Este premio es un mensaje para que los medios de comunicación inviertan en la capacitación de su equipo de reporteros.

Cancún, Quintana Roo. «Cada día, unos 35,000 obreros levantan los cimientos de la infraestructura turística en Cancún e Isla Blanca, a un ritmo de crecimiento anual de más de 7,000 cuartos. A la par de esta exitosa industria, los trabajadores viven verdaderas historias de terror debido a la venta de drogas y reclutamiento por parte del crimen organizado, que llegan a culminar en extorsión, desapariciones y homicidios».

Así inicia el texto del trabajo periodístico colaborativo «Obras negras: blanco del crimen organizado en Cancún» de Adriana Varillas, Alejandro Castro, Cecilia Suárez y Eric Galindo, y por el cual obtuvieron -el viernes pasado- el Premio Nacional de Periodismo 2020, en la categoría de Cobertura Multiformato / Periodismo de Investigación.

Adriana Varillas

En una periodista nacida en la Ciudad de México. Tan exacta en sus textos como cuando señala que tiene una trayectoria de 21 años, 2 meses y 6 días de carrera. Es común verla en los eventos con su melena ondulada y sus inseparables lentes, su libreta y lapicero; siempre atenta, siempre perspicaz.

Al preguntarle sobre los retos que afrontaron para realizar este trabajo destacó el tiempo, los riesgos, la falta de información y la opacidad de autoridades y organismos para tomar cartas en el asunto.

Añade que la pieza la realizaron durante la segunda fase de la pandemia por coronavirus, en que aún prevalecían varias normas de distanciamiento social e higiene. Justamente -dice- que el reto más fuerte fue el tiempo, porque el resultado de horas de investigación, de trabajo de campo, de reuniones en la madrugada y de combinarlo con sus respectivos empleos en uno o más medios de comunicación, utilizando sus días de descanso y periodos vacacionales.

Otra de las complicaciones fue que la gente tuviera la confianza de ser entrevistada, tomar las previsiones para que no corrieran riesgos y que supieran que se le daría un manejo respetuoso, ético y cuidadoso a los testimonios para no exponer y revictimizar a la gente, «no hacer un show de la situación, sino tratarlos con todo el respeto que merecen».

«También había temor porque son temas muy delicados, había que conducirse con mucho respeto y tener probado y verificado y cada punto y coma, cada situación, cada nombre para evitar situaciones de riesgo», menciona.

A todo esto se sumó que la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo nunca les concedieron el espacio para una entrevista, en tanto que la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas apenas les proporcionó algunos datos, «lo que ilustra el grado de opacidad de los organismos para rendir cuentas, no al periodista, sino a la sociedad».

Otro de los retos fue el tratamiento de los destinos turísticos para no estigmatizarlos

«No queríamos esconder nada, pero sí hacerlo con mucha responsabilidad tratando de entender el fenómeno en todas sus proporciones y ángulos, tratando de escuchar y comprender el problema que es profundo, doloroso y grave, pero era importante no caer en la tentación de ser juez, porque el periodismo no enjuicia sino documenta realidades, expone, explica, denuncia y son otras áreas las que entablan el juicio social o el juicio legal», indicó.

«Es una oportunidad para que la gente voltee a ver a estas personas que no son escuchadas, que como no son turistas, si les pasa algo pareciera que a nadie le importa».

Significado personal

Adriana Varillas expresa que le emociona haber obtenido esta distinción y que haya sido por un trabajo en equipo integrado por gente con trayectoria larga como Eric Galindo, especializado en su fuente, colega con mucha experiencia y años de trabajo.

Es un honor y alegría que el equipo también estuvo integrado por gente joven, como Cecilia Suárez y Alejandro Castro. «Trabajar con ellos tres fue muy importante y enriquecedor, aprendí de ellos en el camino».

«Este premio es un mensaje para todas las y los periodistas que a veces sentimos que practicamos una labor muy solitaria, en desamparo, en vulnerabilidad y que dada toda la situación que vive el periodismo pensamos a veces en decir que no tiene caso», menciona.

Agrega que también este premio es prueba de que no sólo en la Ciudad de México se puede hacer buen periodismo, sino también en las entidades hay buenos profesionistas que solo están esperando una oportunidad; es un mensaje para que los medios de comunicación inviertan en la capacitación de su equipo de reporteros. «Que apuesten a la profundidad y no a la inmediatez», concluyó.

 

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