
Durante la pandemia Tulum vivió un boom inmobiliario sin precedentes, impulsado por inversionistas extranjeros atraídos por la alta demanda de renta vacacional.
Fueron vendidas más de mil unidades por trimestre y activaron más de 400 proyectos, generando una sobreoferta que no contempló las necesidades locales.
Desde 2023, el mercado ha entrado en una etapa de contracción: Las ventas de vivienda nueva cayeron hasta 35%, hay más de 10,000 unidades en reventa y la ocupación en rentas vacacionales cayó por debajo del 50%, con descuentos constantes en plataformas como Airbnb.
A pesar de la caída en la demanda, los precios de los inmuebles han aumentado por el encarecimiento del suelo y el enfoque en desarrollos de gama alta, excluyendo a la población local.
La falta de infraestructura básica, como drenaje, vialidades adecuadas y energía eléctrica confiable, ha agravado la situación.
Factores externos como la incertidumbre económica en EE. UU. también influyen en el freno de inversiones.
Expertos señalan que este no es un colapso definitivo, sino una etapa de ajuste que demanda coordinación entre gobierno y desarrolladores para lograr un crecimiento ordenado, sostenible e incluyente. (Con información de Obras por EXPANSIÓN)
Te puede interesar: Separan del cargo a 2 policías por presunta omisión al atender un bebé, tras ataque a familia



















