Frente al hermoso mar del malecón de Campeche, con una envidiable vista y en la comodidad de mi auto, recibí la vacuna contra el Covid-19.

Y es que la jornada de inoculación en la ciudad amurallada es, acaso, de las más cómodas y rápidas del país. No lo creía, pero sí, efectivamente te vacunan en el auto, ¿puede ser más cómodo?

Lo que me dicen es que la modalidad «en carro y para llevar» fue pensada para los adultos mayores, pero al ver el éxito se quedó para las demás personas.

Llegas y la Guardia Nacional te organiza para que te formes en alguna de las filas ya delimitadas con neumáticos.

Pasé tres filtros, sólo me pidieron mi hoja de registro y relativamente estuve 90 minutos en el recinto. Debo decir que temía que no me vacunaran porque mi INE tiene domicilio de Cancún, pero no hubo ningún problema.

Llegó nuestro turno (en mi auto también iban mi hermano y su esposa, que igual se vacunaron) y la Srita. Enfermera muy amable me dijo que no dolía.

Incluso me recomendó relajarme porque iba a salir mal en la foto (y fue cierto). «Tome muchos líquidos y si se siente mal, tome Paracetamol», recomendó.

Con tinta blanca de zapatos, pusieron en el parabrisas la hora de inmunización, nos pasaron 30 minutos a observación y luego, ya, listo, nos dejaron ir.

Y, ¿qué creen? Mientras esperas para ver si hay alguna reacción, hay gente vendiendo de carro en carro: agua, comida y paracetamol, por si te sientes mal. ¡Eso es visión de negocio de los campechanos!

Si no tienes auto, hay una fila en la que igual avanzan rápido, pero a pie.

Debo decir: ¡Punto para Campeche! ¡Bravo, excelente organización! ¡Esto sí es primer mundo!

Ojalá más entidades copiaran esta idea.

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