Por Grupo Pirámide
Con la presentación de la antología poética “Memoria y travesía” y una fiesta, la comunidad literaria del Caribe mexicano homenajeó la trayectoria del escritor Agustín Labrada en el teatro del hotel Xbalamqué, en el centro de Cancún.

La iniciativa estuvo a cargo del poeta y director de la editorial Rotación Miguel Morales y en el libro, que tiene un prólogo de Miguel Ángel Meza, se incluyen poemas de 36 autores que residen en diversas ciudades de Quintana Roo, entidad donde vive desde hace 34 años.
Además de los escritores, representativos de diferentes puntos del estado, acudieron al homenaje artistas de otras manifestaciones, sus amigos de la bohemia y lectores fieles, en una atmósfera presidida por la música en vivo de Juan Rosales.
“Me dio alegría saludar a tanta gente que quiero y oír sus miradas en torno a mi persona, sin tener que esperar a la muerte”; dijo el escritor de la novela Botas Rusas, que agradeció los recuerdos que fueron compartiendo sus colegas y amigos.
Labrada ha estado unido al gremio de escritores a través de talleres, concursos, antologías, revistas, suplementos, entrevistas, presentaciones de libros, escritura de prólogos y reseñas, mesas redondas, conferencias, festivales, diplomados, programas radiofónicos y lecturas en diferentes espacios de todo el Estado y el país.
También participaron a través de videos- sorpresas, su amiga escritora Odette Alonso, los poetas Jair Cortés y Ramón Iván Suárez, y sus hermanos Juliet y Frank, con felicitaciones y testimonios sumamente conmovedores.

“Meses atrás, cuando me hicieron la propuesta, mi primera reacción fue negarme, pero después recordando que con estos amigos he compartido infinitas aventuras y acciones en ese oleaje que llaman vida literaria, en los ritos del sueño y la amistad, decidí dejarme querer”, expresó el poeta, autor de Teje sus voces la memoria.
Después de escuchar a sus colegas, el escritor comparó que se sintió como el personaje de Mark Twain, Tom Sawyer, cuando asiste con sus camaradas Huckleberry Fin y el negro Jim a su propio funeral, porque los creían ahogados en el río Mississippi, y escuchan en vida, en una iglesia, lo que pensaban de ellos familiares y amigos.
Gratitud
“Quiero darle las gracias a Miguel Ángel Morales, quien debido a razones de trabajo en Estados Unidos no pudo estar presente, por concebir esta antología y la fiesta que ayer nos reunió en Cancún, y a la poeta Ana Mar Moreno que, en su nombre, me entregó una placa.
Gracias a Jorge Yam y Colectivo Colectivo por la logística diseñada desde el corazón, gracias a Óscar Reyes y a Jorge por los videos con que me presentaron, gracias a los antologados por los poemas que dedicaron, gracias por esa magia que me hacen sentir que somos una familia.
Desde este arranque sublime, propongo que nuestra vibra se siga centrando en la celebración de un libro que no se restringe al ámbito quintanarroense, sino que es fruto de la escritura que Quintana Roo puede compartir con el mundo desde una identidad tan diversa.
Aquí estoy sin mucho pedigrí que presumir. Mi ancestro más antiguo era un pirata portugués que en Cuba desertó del barco porque quería ser granjero, y yo decidí desertar de Cuba y vivir en México porque, como ya lo dijo Chavela Vargas: “Los mexicanos nacemos donde nos da nuestra rechingada gana”.




















