La tarifa por uso del puente vehicular Nichupté aún no ha sido revelada. Pero, de acuerdo con versiones extraoficiales y proyecciones, podría ser de entre 80 y 100 pesos.
Hasta antes de la pandemia por Coronavirus, la necesidad de una vía alterna era más evidente durante las temporadas vacacionales, ante la serie de embotellamientos y conflictos viales que había.
La construcción de este proyecto a dos años requiere una inversión de 5 mil 611 millones de pesos, que serán aportados tanto por el Gobierno Federal, capital privado y mediante una asociación público privada -que compromete las participaciones federales hasta 2050-. Y también durante los primeros 30 años, el proyecto se pagará mediante el pago del peaje. Y se convertirá en una alternativa para ingresar a la zona hotelera desde el bulevar Colosio.
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La propuesta de desarrollar el puente Nichupté, que será de 8.6 kilómetros. Así como el puente Bojórquez, para evitar embotellamientos en Punta Cancún, fueron planteados desde la administración de Félix González Canto (2005-2011). Y con esquemas similares de financiamiento propuestos por el Gobierno del Estado que encabeza Carlos Joaquín González.
Varias propuestas, ninguna se concretó
En 2006 calculaban que un total de 230 mil personas se trasladaban de la periferia y del centro de la ciudad hacia la zona hotelera. Esto con el fin de laborar en los centros de hospedaje de la zona de playas.
Y fue hasta 2008 cuando el gobierno federal etiquetó recursos para construir los dos puentes en la zona hotelera. Pero nuevamente, por falta de presupuesto, no se llevaron a cabo.
Actualmente, en la zona hotelera el Tránsito Promedio diario es de 24 mil 300 vehículos.
El Proyecto plantea ingresos anuales por más de 90 millones de pesos por peaje, para lo cual, los propietarios de los 24 mil vehículos tendrían que pagar un estimado de 100 pesos. Casi el cálculo que ofreció uno de los diputados que estuvo en contra del proyecto, porque es heredar más deuda pública.
Reducción de ocupación y movilidad, por Covid
Y con el semáforo epidemiológico en color amarillo, en la zona hotelera solo está permitida una ocupación máxima del 60%, aunado a que dicho semáforo limita también la cantidad de empleados y personas que pueden movilizarse hacia la zona de playas, esta cifra de ingresos proyectados queda seriamente comprometida.
Bajo este panorama, si el peaje no logra su proyección de ingreso diario y anual, será el Estado el que deberá aportar el déficit, que podría ser aún mayor al calculado y que ronda para los próximos 21 años, en más de mil millones de pesos.




















