Mientras Mara Lezama y Marybel Villegas libraban una dura disputa por la candidatura en Benito Juárez, los operadores del gobernador, Carlos Joaquín, se enfocaron en Solidaridad, principal objetivo electoral de la alianza “Va por México” (PAN-PRI-PRD-Confianza por Quintana Roo). Después de que dejaran “libre” el distrito federal 1 con una candidata débil, Eugenia Solís, acaso el único en el que tenían reales posibilidades de hacerse de una diputación federal y ganarle un espacio a Morena.

Por un lado, el PAN registró a la diputada Lily Campos en Solidaridad, y al parecer, por el otro, a la diputada Cristina Torres, que trascendió con fuerza anoche, comenzaría a formar parte del bloque de diputados del partido guinda; esto, con la aspiración de convertirse en candidata, tal como lo había anunciado (sin revelar el partido).

Ambas son piezas (Campos y Cristina) del riñón político del mandatario estatal y, de concretarse, sería una verdadera afrenta a los militantes de Morena que han demostrado alta fidelidad al partido del presidente, Andrés Manuel López Obrador, con niveles de votación inéditos en el país.

En el pasado, el PAN intentó retener el municipio, justamente, con Cristina Torres, pero los electores le cerraron el paso, y así, a una serie de irregularidades económicas cuyo monto asciende a 250 millones de pesos, según fuentes del Ayuntamiento.

Ahora, Torres regresaría (de confirmarse que se registró por Morena) con el mismo interés, con el mismo jefe, pero con diferente partido.

Si así fuera, Morena no sería un partido, sino una empresa de colocación de candidatos, lejos de la nueva idea de depurar y más cerca de lo que tanto ha criticado.

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