Por Jaguar Negro

Cristina Torres, actual diputada del PAN, había afirmado que no quería la candidatura a la diputación federal por el distrito 1.

Y lo cumplió. Por eso se tuvo que registrar la ex diputada Eugenia Solís para tapar el bache, ante la falta de nombres en el partido azul, cada vez más reducido al círculo de Eduardo Martínez Arcila, de hecho, “club” al que pertenece Solís.

Torres, una de las piezas más cercanas al gobernador

Torres ha sido una de las piezas más cercanas del gobernador, Carlos Joaquín, pese a su duro enfrentamiento con el grupo del superasesor, Juan de la Luz. Cuando Carlos Joaquín ganó la gubernatura, ella lo hizo en Solidaridad, pero no pudo mantenerse ante el tsunami de la 4T con Laura Beristain. Aún así, logró la plurinominal como diputada externa del PAN, temiendo justamente perder la alcaldía.

¿Podrá ser candidata de Morena?

Lo cierto es que la candidatura parece ya en manos de Lili Campos y, ante la desesperación de Torres, buscó cobijo en Morena.

Después de sus opiniones nada favorables al presidente, Andrés Manuel López Obrador, de su estrechísima cercanía con el Gobernador, ¿podría ser candidata de Morena?, ¿Podría Laura Beristain, actual alcaldesa de Solidaridad, apoyarla para que permanezca la 4T en ese municipio?

Todo indica que es un desesperado movimiento que, de prosperar, permitiría al gobierno del estado tener dos candidatas en Solidaridad, una por Morena y otra por el PAN.

Veamos un poco de historia

En su pasado priísta, como síndico del gobierno de Filiberto Martínez, Cristina Torres solapó un endeudamiento y obras que nunca se realizaron; ya en el gobierno, hizo de los parquímetros un suculento negocio, contrajo deuda pública y puso coladeras a sobreprecio. No es todo.
Torres tiene un complicado historial con el manejo de la empresa DERIMAYA, que “comercializó” los terrenos de la colonia Luis Donaldo Colosio.

Fue Presidente Municipal de Solidaridad

Durante su gestión como alcaldesa (2016-2018), no solo formó parte del Consejo Directivo de la Desarrolladora de la Riviera Maya, sino que en la Notaría a su nombre (foto del directorio del padrón de Quintana Roo) legalizó numerosas transacciones y ha emitido títulos de propiedad carentes de toda legalidad, según las fuentes consultadas por esta columna.

De la misma empresa DERIMAYA fue consejera jurídica la actual diputada del PAN y precandidata Lili Campos. De ahí se entiende en sumo interés en Solidaridad: es fuente de grandes negocios inmobiliarios.

Historia de la Colosio

Notaría de Cristina Torres en Solidaridad.

De acuerdo con los registros oficiales, el 19 de marzo de 1973, por Decreto Presidencial, fueron donadas 1,200 hectáreas de terrenos propiedad de la Nación para la conformación del fundo legal de Playa del Carmen.

El exgobernador del Estado de Quintana Roo, Joaquín Hendricks Díaz, con la autorización del Consejo Directivo del Instituto de Vivienda del Estado, se auto propuso para que le otorgaran poderes amplísimos y así convenir con la señora Ofelia González Whitt las acciones legales, en aras de reconocerse como copropietarios del predio Chen-Zubul.

Se creó una sociedad anónima de participación estatal

Así, quedó creada una sociedad anónima de participación estatal, en la cual, el gobierno del Estado aparece como el propietario del 51% de las acciones.

Con este hecho se autorizó la realización de actos para la apropiación de la mitad de un predio del fundo legal de Playa del Carmen, a favor de la señora Ofelia González Whitt, en detrimento de la Hacienda Pública, quien exhibió como prueba un recibo de pago expedido por la Secretaría de la Reforma Agraria en 1986.

Despojo a propietarios de la Colosio

En 1994, la imperiosa necesidad de vivienda motivó a un colectivo de mujeres, hombres y niños a tomar pacíficamente los terrenos que el gobierno federal había destinado para atender sus necesidades, ya que estaba latente la intención de González Whitt de apropiarse de esas tierras. Fue entonces cuando Hendricks Díaz orquestó el primer intento de despojar a los legítimos propietarios de la Colosio, mediante la creación de la Desarrolladora de la Riviera Maya (DERIMAYA), donde han participado tanto Torres como Campos. Ambas bajos los mismos intereses y con el mismo jefe.

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