
Greenpeace inició recién una campaña a favor de Mahahual para frenar el proyecto “Perfect Day”, promovido por la empresa de cruceros Royal Caribbean. Y solicitó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no autorizar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) correspondiente.
La organización advierte desde este martes que tanto “Perfect Day”, en Mahahual, como “Royal Beach Club”, previsto en Cozumel, responden a un mismo esquema de turismo de cruceros que califican como extractivo, intensivo y excluyente, al convertir territorios con alta biodiversidad en complejos privados de consumo concentrado.
En ambos casos, señalan riesgos ambientales y sociales para la península de Yucatán y la Selva Maya, una de las regiones más frágiles del país y conectada con el Sistema Arrecifal Mesoamericano.
En Mahahual, comunidad de menos de tres mil habitantes, el parque acuático pretende recibir hasta 21 mil visitantes diarios, lo que, según Greenpeace, representa una desproporción frente a la capacidad del territorio.
La llegada masiva de turistas implicaría presión sobre servicios básicos e infraestructura local. Además de impactos como sobreexplotación de agua, generación de residuos difíciles de manejar, deterioro de arrecifes, playas y manglares, afectaciones a fauna, privatización del acceso al mar y desplazamiento de economías locales.
En Cozumel, donde el turismo de cruceros tiene larga presencia, el Royal Beach Club -que tentativamente operaría en el segundo semestre de 2026- profundizaría un modelo que, de acuerdo con la organización, concentra beneficios en corporaciones mientras traslada costos ambientales a las comunidades.
Omisiones y vacíos
Greenpeace sostiene que la MIA de “Perfect Day” presenta omisiones y vacíos. Entre ellos, el desmonte de más de 16 hectáreas de vegetación secundaria colindante a manglares; la falta de claridad sobre superficies realmente impermeabilizadas; el uso de áreas de manglar con posibles fines recreativos; y la ausencia de evaluación integral sobre perforación de pozos y descarga al acuífero kárstico. Además, de la inexistencia de estudios que demuestren que el ecosistema puede soportar 21 mil turistas al día.
El proyecto contempla una planta de ósmosis inversa con perforación de pozos de extracción e inyección. Así como una planta de tratamiento para más de siete mil metros cúbicos diarios, sin que —según el análisis— se hayan valorado adecuadamente los impactos al sistema hidrogeológico. También se cuestiona la pérdida de infiltración natural por albercas y estructuras que impermeabilizarían el suelo.
Defensa legal y clausura
En el ámbito legal, un Juzgado de Distrito en Quintana Roo suspendió el Programa de Desarrollo Urbano de Mahahual, tras un amparo promovido por organizaciones locales, lo que frena temporalmente la modificación de usos de suelo en más de 107 hectáreas.
También, la Profepa clausuró de forma total temporal obras en una superficie superior a 17 mil metros cuadrados al detectar trabajos ilegales.
Greenpeace México y colectivos ambientales exigen a la Semarnat negar la autorización ambiental y garantizar consulta a las comunidades locales sobre el futuro de su territorio. Advierten que aún es posible evitar daños irreversibles en la Selva Maya.
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