
Don Luis, llámemoslo de esa manera, vive en Cancún, tiene 76 años y aún trabaja en una dependencia del gobierno estatal. Tiene además cuatro hijos, todos adultos -quienes a su vez también tienen hijos-. Y aún siente que tiene la responsabilidad de atender las necesidades económicas de su familia.
Y esa es la razón por la que sus hijos tienen en su poder la tarjeta para cobrar bimestralmente la pensión que les otorga la Secretaría de Bienestar a los adultos de más de 65 años. Este año, el beneficio económico aumentó a 6 mil 200 pesos. Con la tarjeta de nómina de su empleo también ocurre lo mismo, se queda prácticamente sin nada.
Su caso es distinto al de los 20 adultos mayores de Quintana Roo que reportaron a la Secretaría de Bienestar que sus hijos se encargan de sacar el dinero de la pensión y no les devuelven ni un peso.
En ese caso, la dependencia les recomendó acudir a ventanilla junto con su contrato y de esa manera, sacar directamente el efectivo para que cuenten con recursos para poder sobrevivir.
Los adultos, en su mayoría no saben cómo manejar un cajero automático o por la inseguridad, prefieren que sus hijos acudan a retirar la pensión. Pero éstos usan los recursos para satisfacer sus necesidades personales, sin importarles que afectan a sus padres.
Para facilitar el acceso a cajeros, algunas personas sugieren que los instalen en centros comerciales, o incluso, en unidades del IMSS a fin de que cuando acudan a sus consultas, ahí mismo puedan sacar una parte o la totalidad de la pensión.
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