
Este lunes, cerca de las 7.30 AM activistas de Greenpeace México protestaron frente a la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Cancún, para exigir la cancelación de las autorizaciones ambientales otorgadas a empresas como CEMEX para explotar bancos de material pétreo en la selva maya, conocidos como “sascaberas”.
Como parte de la manifestación, los activistas escalaron el edificio de Semarnat y desplegaron una manta con la leyenda: “SEMARNAT: No más Calicas en la Selva Maya”, en alusión a la devastación causada por la empresa Calica —filial de Vulcan Materials— durante tres décadas en Playa del Carmen, y cuya zona fue declarada Área Natural Protegida en 2024.
Greenpeace denunció que el nuevo proyecto de CEMEX, autorizado recientemente por Semarnat, contempla deforestar y dinamitar 650 hectáreas de selva virgen en Tulum, lo que afectaría directamente a la comunidad maya de Francisco Uh May y a una vasta red de ríos subterráneos.
Arrojan material pétreo
Durante la protesta, los activistas también volcaron material pétreo frente a la entrada de la dependencia federal como acto simbólico para visibilizar el daño causado por estas prácticas extractivas, que de acuerdo a la organización, ya han devastado alrededor de 10 mil hectáreas de selva.
Carlos Samayoa, coordinador de la campaña «México al grito de Selva», advirtió que este modelo de explotación está extendiendo por toda la península de Yucatán, con permisos no sólo a empresas privadas como CEMEX, sino también a instancias gubernamentales como la SEDENA, en el contexto del crecimiento inmobiliario descontrolado y megaproyectos como el Tren Maya.
«Vemos ahora empresas como CEMEX que es una transnacional mexicana que ahora tiene un permiso de parte de la SEMARNAT para deforestar 4.5 km cuadrados o 650 hectáreas cerca de Tulum. Y eso equivale a más de la mitad de lo que fue Calica, no es poca cosa», afirmó.
Otra afectación en Cancún por tren de carga
El activista también alertó, que de autorizarse el tren de carga en Cancún, más de 200 hectáreas estarían amenazadas ya que serán taladas.
«(En) esta semana va a haber una un ejercicio de supuesta consulta en donde a pesar de que también han habido alertas de la ciudadanía y que se ha dicho no al tren de carga, el proyecto continúa y continúa con este modelo en Mérida y en Campeche y vaya, pues el tren de carga también es una amenaza», afirmó.
Considera que este este modelo de extractivismo funcionará como un eje articulador de transporte de mercancías, de energéticos para ser el puente de conexión de transporte de combustibles fósiles y alimentar este modelo que viene desde Norteamérica.

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