
La estrategia de Rafael Hernández Kotasek, nuevo titular de Movilidad, contempla semaforización inteligente, mayor infraestructura, carriles exclusivos y el pago electrónico, que permitirá el ascenso con mayor rapidez y tarifas exclusivas.
Luciano Núñez
A Rafael Hernández Kotasek: nuevo titular del Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo (IMOVEQROO) lo antecede una amplia trayectoria en la materia: es responsable nada menos que de la forma en la que Yucatán “se mueve”. Particularmente, Mérida, donde existe una gran variedad de medios de transporte público que descomprimieron el caos vial que supuso el crecimiento de la urbe más segura del país.
Economista egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), con maestrías en Economía y Desarrollo, su currículum abarca un amplio aspecto en la administración pública en Nuevo León y Yucatán, en la famosa Agencia de Transporte.
En entrevista exclusiva con Grupo Pirámide ofreció respuestas del nuevo modelo que aplicará en Quintana Roo, después de varios tropiezos que enfrentó su antecesor, Rodrigo Alcázar, con notas nacionales que hablaban del caos en materia de traslados, con focos rojos que se encendían desde el aeropuerto, la problemática taxistas-Ubers, ademas del incremento en los tiempos de traslados en Cancún. Para apaciguar ese incendio, actualmente ADO ofrece traslados desde el aeropuerto a Zona Hotelera, una alternativa para los turistas asolados por el enjambre de transportistas con placas federales. Es decir, en pocas semanas ese fuego parece apagado.

— ¿Qué particularidades ha detectado en la movilidad de Quintana Roo, dado que Usted tiene la experiencia de desarrollar modelos nuevos de traslado en Yucatán, que además tiene sus propias características?
—Quintana Roo tiene características muy particulares en materia de movilidad que contrastan con otros estados, como Yucatán. La primera gran diferencia es la dispersión geográfica de sus centros de población; aquí tenemos ciudades claramente definidas y alejadas entre sí, como Chetumal, Tulum, Playa del Carmen y Cancún, siendo este último el principal polo de atracción. Esto naturalmente presenta un reto de conectividad mucho mayor.
Otro punto importante es el marco normativo: en Quintana Roo las atribuciones en materia de transporte están divididas entre el estado y los municipios, lo que implica un esfuerzo adicional de coordinación para lograr políticas públicas efectivas y homogéneas.
Además, en la entidad se observa una particularidad en el uso intensivo de servicios de transporte de personal, sobre todo en ciudades como Cancún y Playa del Carmen, donde este tipo de servicio complementa al transporte público y tiene un peso específico en la movilidad diaria de la población trabajadora.
Semaforización inteligente
—En Cancún los tiempos de traslado se han prolongado, sobre todo en horarios pico, hay tramos que tardan hasta una hora: ¿Qué plan hay para revertir eso?
—Efectivamente, y esto es una consecuencia directa del acelerado crecimiento poblacional y urbano que vive Cancún. La solución debe ser integral y multifactorial.
Estamos trabajando en una estrategia que contempla primero la modernización de la infraestructura vial y la implementación de semaforización inteligente que permita optimizar los tiempos de cruce y descongestionar los principales nodos urbanos.
De la mano de esta infraestructura, también estamos enfocados en mejorar la calidad y cobertura del transporte público, ya que mientras no exista un transporte eficiente y seguro, la población seguirá dependiendo en exceso del vehículo particular.
Y como tercer componente, avanzamos en la integración operativa y tarifaria del sistema de transporte, uno de los proyectos prioritarios, que busca que distintas empresas puedan operar de forma coordinada y con un sistema de pago electrónico. Esto permitirá que las rutas se diseñen para facilitar transbordos gratuitos y eficientes, reduciendo trayectos innecesarios que hoy pueden durar hasta 4 horas en algunos casos.

Carriles exclusivos
— Existe en Cancún un parque automotor que ronda el medio millón de vehículos, ¿cómo frenar este incremento o cómo modificar o mejorar los hábitos de traslado?
—El crecimiento del parque vehicular es un fenómeno que debemos enfrentar con soluciones a la altura del reto. Frenarlo pasa, en primera instancia, por ofrecer un sistema de transporte público de calidad y eficiente.
No se trata solo de poner más unidades en circulación, sino de transformar la infraestructura urbana para que el transporte público sea más competitivo frente al vehículo particular. Esto incluye proyectos como la implementación de carriles exclusivos, que permitan que el transporte público sea más rápido, cómodo y seguro, incentivando así su uso.
Hoy por hoy, 1,300 unidades —entre autobuses y vans— movilizan a la misma cantidad de personas que lo hacen 500,000 vehículos particulares. La meta es que el espacio público y la infraestructura urbana prioricen a estas unidades colectivas, reduciendo la necesidad de usar vehículos privados y generando un entorno urbano más ordenado y sostenible.
Los retos de Tulum
—En la Zona Hotelera de Tulum también se ha visto un incremento de tiempo en el traslado, dado el estado de la vialidad, ¿tiene algún plan para esta zona?
—Sí, estamos conscientes de los retos que enfrenta la Zona Hotelera de Tulum en materia de movilidad. Actualmente, el Ayuntamiento de Tulum trabaja en la actualización de su Plan de Desarrollo Urbano, el cual incluirá un Programa Integral de Movilidad que busca atender estos desafíos de manera estructurada.
Sin embargo, entendemos que se requieren acciones inmediatas para mejorar la experiencia tanto de residentes como de turistas. Se debe garantizar un tránsito vehicular eficiente y, al mismo tiempo, una experiencia de movilidad segura y accesible, donde sea fácil y seguro llegar a hoteles, restaurantes y sitios de interés sin que el tráfico sea una barrera para el turismo o para la calidad de vida de quienes habitan y trabajan en Tulum.
— El sistema público de transporte, particularmente el camión, presenta unidades con notable deterioro, ¿existe algún plan para mejorar esta situación?
—Sí, estamos impulsando la creación de un Sistema Integrado de Transporte Público que permitirá modernizar el parque vehicular y dignificar la experiencia del usuario.
Este modelo contempla la incorporación de unidades nuevas, con accesibilidad universal para personas con discapacidad, cámaras de vigilancia, GPS, y una aplicación móvil que permitirá a los usuarios conocer en tiempo real la ubicación de las unidades y los tiempos de espera.
Abordaje rápido y eficiencia en operación
— ¿Cómo será la operatividad del pago electrónico?
—En primera instancia permite a los usuarios abordar las unidades de manera más rápida y sin necesidad de manejar efectivo, lo que reduce tiempos de espera y hace más eficiente la operación, especialmente en horas pico.
— ¿En qué beneficia el eliminar el pago en efectivo?
—Se reduce el riesgo de asaltos tanto para operadores como para usuarios. Además, el sistema permite una mayor transparencia en la recaudación, lo que garantiza que las tarifas pagadas lleguen de forma íntegra a los concesionarios y evita fugas o cobros indebidos.
— En un proyecto anterior se habló de hacer transbordos…
— Una de las principales ventajas del pago electrónico es que permite establecer esquemas de integración tarifaria, es decir, que el usuario pueda cambiar de ruta o de unidad sin necesidad de volver a pagar dentro de un periodo de tiempo establecido. Esto fomenta la eficiencia en los trayectos y permite diseñar rutas más cortas, con transbordos planeados, que reducen los tiempos de traslado.
Tarifas especiales
— ¿Qué otros beneficios traería el pago electrónico?
—Genera información en tiempo real sobre los patrones de movilidad de los usuarios: cuántos viajes se realizan, en qué horarios y en qué rutas. Estos datos permiten planificar de manera más eficiente la operación, ajustar frecuencias, diseñar nuevas rutas y mejorar la cobertura del sistema. Promueve la equidad y accesibilidad. Con el pago electrónico es posible establecer tarifas preferenciales para estudiantes, personas adultas mayores o personas con discapacidad, garantizando que el transporte público sea accesible para todos, sin depender de mecanismos manuales o discrecionales.
En el mediano plazo, la misma tarjeta o aplicación que se use para el transporte puede integrarse a otros servicios públicos o privados: estacionamientos, bicicletas compartidas, incluso pagos en establecimientos, consolidando así una verdadera red de movilidad inteligente.
— Muchos usuarios de transporte público se quejan de la falta de paraderos…
— Adicionalmente este sistema incluye la creación de infraestructura adecuada para el transporte, que contemple paraderos fijos, bien diseñados y señalizados, la construcción de Centros de Transferencia Modal (CETRAMs) que permitan a los usuarios hacer transbordos de manera ordenada y segura, y la habilitación de cruces seguros que protejan al peatón y garanticen una movilidad accesible para todos.
Con estas acciones buscamos no solo mejorar la calidad del transporte público, sino también dignificar la experiencia del usuario y promover una movilidad más eficiente, segura y ordenada para las ciudades de Quintana Roo.
Transporte desde el aeropuerto y dificultades del taxímetro
— ¿Qué avances tiene el proyecto para regular los precios de los taxis con los taxímetros y los traslados desde el aeropuerto de Cancún, que ha causado muchos hechos violentos y una mala imagen para el destino, ¿ya están regulados?
—Es un tema que estamos abordando con mucho cuidado y análisis técnico. La regulación del servicio de taxi debe considerar las particularidades de cada ciudad y zona. En muchos casos, existen taxis de ruta compartida, donde los usuarios pagan tarifas accesibles, por ejemplo, 25 pesos y comparten el viaje con otras personas, lo que dificulta la aplicación de un taxímetro convencional.
Además, en zonas como aeropuertos, el transporte está sujeto a permisos y tarifas reguladas por autoridades federales, lo cual también limita la implementación uniforme de taxímetros.
Por ello, estamos realizando un estudio por ciudad y zona para definir qué tipo de regulación es la más adecuada y eficiente, priorizando siempre la seguridad del usuario y la transparencia en las tarifas, con el objetivo de evitar abusos y, sobre todo, mejorar la percepción y la experiencia de quienes visitan el estado.
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