Por Pájaros en el Alambre
Desde hace tiempo se especula en el círculo rojo sobre la posibilidad de que Rafael Marín Mollinedo sea el “tapado” de Morena en la candidatura a la gubernatura de Quintana Roo.
El fundamento es sólido: se trata de uno de los hombres más cercanos al presidente, desde las primeras cruzadas políticas de Andrés Manuel López Obrador, quien le delegó a Marín Mollinedo el mega proyecto del Istmo de Tehuantepec, apenas comenzó el mandato federal.
Se trata de un proyecto de comunicación terrestre que comunicará dos océanos, con el cual, el gobierno federal busca atender el rezago económico de Oaxaca y Veracruz con la modernización del ferrocarril y carreteras, fibra óptica y la rehabilitación de refinerías de Minatitlán y Salina Cruz.
Será para esa región, lo que el Tren Maya para la península de Yucatán
Como se detalló en una columna anterior, a través del istmo la idea es transportar petróleo y gas a través de esos 200 kilómetros de los países de Asia a la costa este de Estados Unidos.
Algo así como un canal de Panamá, pero por vía terrestre.
El presupuesto supera los más de 213 mil millones de pesos.
Después de que circulara que el quintanarroense dejaría el mega proyecto, en su entorno confirmaron que sí lo hará, a la Marina, pero hasta diciembre de 2023, cuando ya hayan pasado las elecciones del año que viene, y que tiene a Mara Lezama como la más fuerte pieza, según varias encuestas.
Por ahora, la ruta del presidente, nos dicen desde México, es que Marín Mollinedo lleve a buen puerto el corredor del Istmo, para dejar así sentadas las bases de la 4T en esa zona que presenta los niveles de pobreza más altos del país.
Por ahora, la fecha de expiración de la encomienda de Don Rafa, es 2023, pero en política, como en la vida, todo puede pasar.




















