Por Pájaros en el Alambre
No han pasado muchos años desde aquellos enfrentamientos históricos entre alcaldes y gobernadores de Quintana Roo: Joaquín Hendricks Díaz contra Juan Ignacio Garcia Zalvidea; Félix González Canto vs. Greg Sánchez; Roberto Borge hostigando a Julián Ricalde y, en el pasado sexenio, Carlos Joaquín contra Remberto Estada y Laura Beristain, de Cancún y Solidaridad.
Si bien los huracanes son contingencias meteorológicas que suelen unir esfuerzos de las autoridades, también estaban a flor de piel los egos de mandatarios que, siempre querían imponer autoridad a los alcaldes: dejarlos mal parados o anular sus esfuerzos, como realizar operativos de prensa para que los alcaldes no apareciera en la ya anacrónica prensa de papel.
Fueron épocas en las que, de aquellas batallas internas y pugnas evidentes, nadie salió ganando, menos aún la ciudadanía.
La gestión de Mara Lezama, primera gobernadora de Quintana Roo, ha mostrado otro rostro en ese aspecto, no menor para la gestión gubernamental. Ha trabajado de la mano de la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta, así como la última alcaldesa de oposición del Estado, Lili Campos, a cuyo informe acaba de asistir.
Se trata, pues, un modo diferente de gobernar y de gestionar, anteponiendo el bien común y dejando atrás la política de confrontación que acabó con saldos tan negativos en pasadas administraciones, incluso dos presos.
Así como en cada evento meteorológico la ciudad hace causa común para salir avante, la sincronía política que vive en Estado, en este momento histórico, se hizo notar durante el paso del huracán Helene, en el que, tanto la gobernadora como las alcaldesas salieron a las calles para brindar atención, después de las inundaciones que dejó el paso del huracán.
Sin dudas, la primera mujer gobernadora ha marcado una significativa diferencia en el modo de gobernar y relacionarse con las alcaldesas que gobiernan el norte de Quintana Roo.
¿Habrá acabado una era? En política nunca se sabe.




















