Por Pájaros en el Alambre

Una foto revela mucho. La que nos ocupa es la que se tomaron quienes ganaron la elección pasada junto a la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama.

De entre 11 municipios, 15 distritos de diputaciones locales, 4 federales y dos de senaduría, quien quedó al lado de la titular del ejecutivo es Eugenio Segura, de nuevo al frente de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Sefiplan.

De acuerdo con las cifras post-electorales, el binomio para la senaduría de Quintana Roo obtuvo el mayor porcentaje de votación del país, con el 68 por ciento de los sufragios. Se trata, además, de la dupla más joven que estará en la más alta tribuna del país.

El joven que hizo una campaña impecable, tanto en redes como en su habilidad narrativa, sorprendió a los círculos políticos con su capacidad técnica y carisma. Así, quedó a la derecha de la jefa política del Estado. Nada mal.

Por otro lado, se ha comenzado a hablar en la capital del Estado de la posibilidad de que regrese la figura de la Gran Comisión. No estaría, a opinión de este espacio, nada mal. El formato de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, fue un formato adoptado durante el sexenio de Carlos Joaquín, por la simple razón de que, en el segundo tramo de gobierno, se sabía, perderían control y de esta manera aseguraban mantenerlo en el último año de gobierno, tal como sucedió. Fue funcional a sus intereses inmediatos. Sin embargo, para los años subsiguientes fue un caos.

Todavía está fresca la disputa entre Reyna Arely Durán y Edgar Gasca: semanas enteras perdidas por disputas intestinas; luego, los cambios en el área administrativa que frenaron también el andamiaje del Congreso por otras semanas. Quizás el formato no está mal, el asunto es si funciona en Quintana Roo: la realidad dice que no.

Para citar otro escollo, el último presidente de la Jugocopo, Humberto Aldana, estuvo apenas unas semanas para irse de candidato y quedó como titular una diputada suplente que arrasó hasta con la estatua de don Andrés Quintana Roo y así las cosas en el Congreso transitivo, es decir, un año cada fuerza política.

La Gran Comisión, en ese sentido, daría estabilidad a un poder que necesita justamente eso, solidez, certeza y un engranaje que, una vez que tome ritmo, siga hasta el final. Un formato político, por más vanguardista que sea, requiere el factor humano, que aquí todavía no ha dado luces para usar esa herramienta.

Te puede interesar: Pájaros en el alambre| Pretenden detener a Gerardo Mora, coordinador de campaña de Pedro Joaquín

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp