Por Ignacio Alonso Velasco

El Presidente López Obrador ha propuesto una reforma al Poder Judicial que modificará la forma de elegir a jueces, ministros y magistrados.

De prosperar la iniciativa, sería la ciudadanía la que decidiría mediante el voto quiénes ocuparían esos cargos de entre los nominados por parte de los tres poderes de la unión. La jornada electoral extraordinaria se celebraría a inicios del próximo año.

Esta medida sería inusitada en México, pero es algo normalizado en Estados Unidos, en donde, a nivel estatal, juristas destacados presentan sus candidaturas, usualmente respaldadas por algún partido político y sus campañas tienen como objetivo convencer a los ciudadanos de las cualidades de sus criterios como juzgadores, con lo que teóricamente adquieren responsabilidad moral directa frente a la ciudadanía a la cual servirán en caso de resultar electos.

Beneficiosa o no

La inminente reforma judicial en México, ¿sería beneficiosa para la realidad que vive este país? Algunos expertos advierten sobre los riesgos que conlleva esta medida, pues temen que se postulen candidatos que no cumplan con los requisitos necesarios para desempeñar cargos de tan alta responsabilidad.

A la bolsa de valores mexicana y el tipo de cambio parece que no les sentó nada bien la noticia de que en septiembre se podrían aprobar las reformas que afectarían a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y al Consejo de la Judicatura Federal.

El promotor de las 18 reformas a la Constitución, entre ellas la del Poder Judicial, López Obrador en su Mañanera trata de convencer de que sus propuestas serán positivas y que les convienen a todos. Insiste en que ese poder se encuentra secuestrado por una minoría “de cuello blanco” y por eso no imparte justicia para el pueblo.

De momento, el Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial de la Federación ya ha solicitado formalmente a la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, que lo tenga en cuenta en el proceso de elaboración de la próxima reforma judicial, para poder abogar a favor de una base trabajadora de más de 32 mil personas que ven con gran incertidumbre las consecuencias que se pudieran derivar para ellas de todo esto.

Dejo a criterio de Usted, amable lector/a, la reflexión de si sería conveniente o no elegir por medio del sufragio popular a los principales representantes del poder judicial, tal y como ya ocurre con los otros dos poderes, el ejecutivo y el legislativo. En caso de ser aprobada la propuesta del Presidente de la República, en unos meses seremos llamados a ejercer de nuevo nuestro derecho al voto, tras un proceso de campaña electoral de candidatos a jueces, ministros y magistrados.

 

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