Pájaros en el alambrePor Pájaros en el Alambre

Una mirada a los municipios en sus primeras semanas.

Lejos del caos que significó la salida de Otoniel Segovia del gobierno de Othón P. Blanco, con una férrea oposición del PRI, particularmente de la regidora Mary Hadad, la nueva alcaldesa, Yensunni Martínez ha sabido aplacar a la oposición y trabajar, de manera estrecha, con el gobierno del Estado.

Contra muchos pronósticos agoreros, la morenista ha iniciado con mucho vigor una obra pública por demás necesaria para la capital, Chetumal, con el mejoramiento de espacios públicos ganados por el abandono de su antecesor.

En pocas semanas, la capital ha dejado atrás una retahíla de notas negativas sobre malos manejos financieros: pérdida de recursos federales, exceso de nómina y dudosa calidad de obras, y ha prevalecido un clima de estabilidad política dentro de la administración municipal.

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Lejos de la vieja fórmula de atacar al antecesor, Martínez ha dedicado más esfuerzos a la creación de mejores condiciones políticas para avanzar como un camino de construcción, antagónica a la queja mediática de la alcaldesa de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde o Mary Hernández, de Felipe Carrillo Puerto, empeñada más en exhibir a su antecesor, José Esquivel, o en amar nuevos negocios en torno al aeropuerto de Tulum, a través del PDU.

Acaso el peor arranque municipal ha sido el de José María Morelos, donde el alcalde Erik Borges Yam, propone “retornos” al municipio cuando los proveedores cobren el dinero de las obras que realizan, o el nuevo gobierno de José Alfredo Contreras, Chepe, que comenzó su gobierno, mejor dicho, el gobierno del ejido Aarón Merino, con obras en sus propios terrenos y la entrega de las plazas más estratégicas a Edmundo Gómez Trejo, comisariado ejidal, que ubicó a su hijo y sobrino en turismo y tesorería, nada más y nada menos.

Blanca Merari, en Puerto Morelos, ha recibido una tormenta como legado de Laura Fernández, ahora diputada federal, y contra muchos pronósticos, ha sabido pilotear la caótica herencia con algunos movimientos en el gabinete, algo que le ha permitido maniobra política mientras el barco se estabiliza.

Marciano Dzul, en Tulum, además de recibir un municipio con graves anomalías financieras, le tocó, a pocos días de tomar protesta, el tremendo choque de bandas delincuenciales que dejó un lastimoso saldo de dos turistas muertos y tres extranjeros heridos de bala, nota nacional e internacional, de la que todavía no se repone el municipio, aún con la llegada de más elementos de la Guardia Nacional y la inmediata presencia del gobernador, Carlos Joaquín, que tuvo el tino de acudir y coordinar ayuda para dar con los responsables. Con oficio, ahí va.

Mara Lezama ha mantenido una álgida agenda, tanto nacional como local, con sus alianzas estratégicas para abonar a la construcción política, con claras miras al 2022.

Veremos qué informes dan en los primeros 100 días de gobierno, donde se verá cómo viene el sello de cada administración.

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