Por Pájaros en el Alambre

Cancún, Quintana Roo. Cancún atraviesa un efecto particular pospandémico: el retorno de trabajadores a sus lugares de origen.

Este efecto está motivado por razones de salud y el creciente espíritu emprendedor que devino tras la pandemia, algo que ha provocado la escasez de trabajadores, sobre todo, los que tienen una alta especialización.

Este fenómeno del “eterno retorno” fue dado a conocer por diversos grupos empresariales y ha encendido focos para el sector productivo.

En la visita de ayer del presidenciable, Marcelo Ebrard, el canciller tomó nota del fenómeno y, alto de reflejos y milimétrico, atacó por ahí.

Prometió resolver este déficit de empleados con capital humano de otros países, para lo cual, desde luego, habrá que estudiar la manera de que esta incorporación apunte a personal con especialidades y puedan aportar su fuerza laboral a un mercado que crece a pasos agigantados, sobre todo después del bache que supuso para el sector productivo los meses de encierro y medidas sanitarias.

Se comprometió a seguir con la promoción de los destinos turísticos de Quintana Roo

No caben dudas de que Ebrard representa, en la 4T, la versión más cercana a la iniciativa privada, que al parecer, no dudará en apoyar su candidatura para 2024.

Lejos de las estridencias y de los vítores; con estrategia y precisión, el canciller ofreció miel para los oídos de los empresarios: atacó a la médula de un grave problema y avanza varios casilleros sobre los demás aspirantes.

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