Por Jaguar Negro

El intento de imponer al diputado federal Kike Vázquez como alcalde de Tulum es más que evidente por parte del grupo que conforman el diputado federal Ricardo Monreal, el Secretario ande Economia, Marcelo Ebrard y el senador Manuel Velasco Coello.

Sin embargo, el capítulo tiene tintes de “realismo mágico”, dado que Vázquez (autodenominado el diputado más joven de México) parece más cercano a una caricatura que a un político de primer nivel.

Protagonizó escándalos, viajó con ostentación y realizó un informe de actividades sin que nadie supiera bien a bien quién es ni por qué eligió Tulum como centro de apariciones públicas. Incluso, hizo eventos sin la presencia del alcalde Diego Castañón, cuyo paso por la administración ha dejado un cúmulo de yerros que malograron la imagen del destino, así como su caos inmobiliario.

Lo inverosímil es que, ademas de los políticos mencionados, Kike tiene como padrinos nada menos que Pedro Haces Barba y Yeidckol Polevnsky: el primero apareció en su informe de actividades y, la segunda, fue quien lo trajo a tierras quintanarroenses.

Frente a ello, ha surgido un movimiento en contra de esta imposición de grupos, que así como apoyan el desastre de Castañón en la administración, no tendrán empacho en colocar a un bufón al frente de un municipio.

Síndrome malinchista

Lo inentendible del asunto es que el grupo político que conformó el fallecido ex alcalde, Marciano Dzul, está en la calle apoyando a Kike, aún a costa de dejar a la alcaldía en manos de un actor político de muy dudosa estabilidad mental. ¿Es un síndrome malinchista? ¿Negocios?

Quienes podrían hacer frente a este disparata son los locales Jorge Portilla, desde Movimiento Ciudadano y la diputada local Euterpe Alicia Gutiérrez Valasis, quienes recientemente se reunieron y se mostraron juntos para dar un mensaje de unidad frente al acoso foráneo.

La diputada Silvia Dzul, hija de Marciano, se ha pronunciado ya por la continuidad de un local al frente de la presidencia, ante una administración que dejará la peor herencia en décadas, acaso comparable con la devastación que heredó Víctor Mas Tah. Otro de los interesados en Tulum, nos dicen, es el hijo de Manuel Bartlett, León, quien ha acumulado cientos de hectáreas en la zona y es uno los principales inversores en la fiestas electrónicas.

Mientras tanto, Tulum tiene un 61 por ciento de pobreza, superando con creces la media estatal que está en 27 por ciento.

¿Seguirán los tulumnenses apostando a los foráneos?

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