
Por Pájaros en el Alambre
Cancún, Quintana Roo.- “Amor con amor se paga”, suele repetir Andrés Manuel López Obrador.
Tras la salida del gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, la tersa transición que se había publicitado en las últimas semanas parece llegó a su fin: a pocos días del cambio de estafeta, cuando Mara Lezama dio a conocer que existe una “deuda circulante” de alrededor de cinco mil millones de pesos.
Como consecuencia, no hay recursos para cubrir esos adeudos con proveedores varios, entre ellos, una fila de medios de comunicación.
A partir de ahí se ha abierto una brecha que se ha ido ahondado con un sector de la prensa, cercano a los gobiernos de Félix González Canto y de Roberto Borge, pero que también fue adoptado por Joaquín González, quienes lo acusan de incumplimiento de acuerdos pactados.
No es menos cierto que el pasado gobierno dio amplias libertades para ejercer la libertad de expresión y también benefició con generosos contratos a un grupo de empresas y periodistas, tal como lo venían haciendo sus antecesores.
En ese sentido, no hubo cambio sino continuismo, con escasas excepciones.
Ex colaborador: de despedido a verdugo
Ahora, también ha salido a echar sal a la herida Manuel Alamilla, ex oficial mayor del “gobierno del cambio”, quien saliera por la estrecha puerta del descrédito, después de que hiciera a un lado a proveedores chetumaleños para ingresar a poblanos y amigos varios, hasta su esposa como proveedora y titular de un área de imagen de gobierno.
Sin embargo, el funcionario no fue perseguido y, su desaseo, provocó incluso que desapareciera la infame oficialía mayor, que pasó a ser una subsecretaría dependiente de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Sefiplan. Fiel a su estilo, cobró revancha en redes que no hace más que exhibir su ingratitud.
El ex gobernador, a la luz de los acontecimientos, formó parte de un amplio pacto con AMLO, al igual que todos los gobernadores premiados, simplemente para no intervenir en las elecciones y, por ello, al igual que otros, se ganó la propuesta de ser embajador en Canadá y acogido por la 4T.
“Es un demócrata”, calificó el presidente al ex gobernador, quien además, no dejó de mostrar su afinidad con la actual gobernadora, incluso, por encima de figuras de los partidos que le allanaron la llegada a la gubernatura: PAN-PRD.
No es azaroso que las candidaturas de José Luis Chanito Toledo, en Benito Juárez, y de Marybel Villegas Canché, se hayan caído a último momento. Se sabe: hubo un amplio pacto para despejar esos caminos.
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Después de darse a conocer la “deuda circulante”, han surgido movimientos impulsados por diversos grupos para que la embajada de Canadá no sea el salvoconducto del ex mandatario, y por otro lado, el grupo de joaquinistas afirma que los pactos se cumplieron, tal cual se acordaron, que la deuda a corto plazo nunca estuvo por debajo de la mesa y que es manejable, así como ellos tuvieron que hacerlo una vez que entraron cuando el barco que estaba a pique.
Lo concreto es que la actual gobernadora seguramente podrá incidir o mediar para que el acuerdo entre CJ y la 4T continúe o se caiga, pero finalmente quien tendrá la última palabra, como en todos los temas, es el presidente de la República.
Sobre el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca pesa una orden de aprehensión, mientras AMLO ha invitado públicamente a Carlos Joaquín a sumarse a representar a su gobierno de la 4T, nada menos que un socio comercial de primer nivel.
Por ello la pregunta: ¿se mantendrá el acuerdo?
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