Los festejos del 48 aniversario de la creación de Quintana Roo como estado libre y soberano, fueron escenario para ver los primeros gestos de la mandataria, así como las primeras declaraciones en torno a la complicada situación de la deuda pública de Quintana Roo, tanto a largo como a corto plazo, a la que llamó «deuda circulante».

Luciano Núñez

 

 

Por Luciano Núñez

 

  • 1) Pasaron muchos años para ver la escena: está la gobernadora Mara Lezama sentada, a ras de piso, escuchando a un niño que pide ayuda para su familia, un 8 de octubre, aniversario de Quintana Roo.
  • 2) En pleno discurso anuncia que no habrá la tradicional cena de gala en el Centro de Convenciones. Esta vez la fiesta será con el pueblo, en la plaza pública, con esquites, machacados y marquesitas, para dar trabajo a las familias capitalinas.
  • 3) No hay foto de gala con empresarios impresentables e intocables, ni dispendio en las primeras acciones de gobierno.
  • 4) En su primera semana el gobierno estatal ha puesto en marcha un programa para los ganaderos del Sur de Quintana Roo, la zona más aquejada por los olvidos históricos.
  • 5) Tomó distancia del gobierno anterior para hablar de la deuda pública.

Hay mapa y territorio, discurso y acciones en estos cinco actos que definen los primeros pasos de gobierno, desde esa toma de protesta en la que se anticipaba dónde estaría el territorio, que se describía en la columna de la semana pasada. Con ello, la gobernadora ha ganado la escena y, a primera vista, el corazón de los chetumaleños.

Cuadro por cuadro

Foto: Eddy Bonilla.
  1. La primera escena tiene que ver con la esencia de la gobernadora, que viene de la gestión social, pero además, es mujer  y madre y, desde allí, su forma de hacer y sentir la política será diametralmente distinta a sus antecesores.
  2. La segunda escena se refiere a la “austeridad republicana” que debe ser rectora en un gobierno de 4T que tome en serio esa bandera. Ha sido un gesto de buen tino que la acerca a ese clamor ciudadano que tanto ha repudiado la pompa priísta y los pocos resultados, la llamada clase trabajadora.
  3. El sello de varios gobiernos priísta ha sido la foto con empresarios de dudosa calaña como símbolo de poder y amparo, amiguismo e infuyentismo. Esa ausencia también define un modo de ser, como también define el futuro político la presencia de un sector del PAN, sus ansias de ser parte de este nuevo poder, y el vacío de Movimiento Ciudadano, que se perfila para ser la única oposición latente.
  4. Dentro de las primeras acciones del nuevo gobierno, acaso la más contundente, es la puesta en marcha de un programa destinado a ganaderos del Sur del Estado, y que tiene que ver con esa política de activar otras áreas productivas del gobierno, tan olvidadas y necesarias para despuntar otros resortes económicos de Quintana Roo, que quedaron expuesto ante la vulnerabilidad del turismo en tiempos de pandemias.

Deudas nada más…

Mara Lezama ha decidido hablar de la deuda pública, al menos de esa parte oculta que ella llamó deuda circulante, es decir, que es de corto plazo y que viene del gobierno anterior, de Carlos Joaquín, que es más grande y pesada de lo que pensaba. Esto, además de la colosal deuda pública que arrastra el estado.

Félix González elevó la deuda pública a poco más de 10 mil 800 millones de pesos; Roberto Borge casi la duplicó, en más de 19 mil 500 millones; sin embargo, también heredó la llamada “deuda circulante”, de 6 mil millones de pesos, según fuentes consultadas, la mitad sólo en prestaciones laborales. Es decir, se trata de una situación parecida a la entrega de una casa: los recibos que vencían cerca del plazo no fueron cubiertos.

¿Pero quiénes son los beneficiarios de estas deudas?

1 Una buena parte de medios de comunicación, ampliamente beneficiados con el presupuesto público, algunos de ellos socios de ex gobernadores y activos participantes de campañas políticas perdedoras.

2 El Consejo de Promoción Turística del Estado, CPTQROO, que reclama algo así como 600 millones de pesos. Un organismo que, en el plano federal, Andrés Manuel López Obrador mandó prácticamente a desaparecer; por esa grieta se iban millones en viajes, hoteles, y oficinas de representación en varios países, para promover los destinos de México. AMLO dijo que para eso cada país tiene una embajada y eliminó ese y otros 108 fideicomisos, de los cuales, ahorró 68 mil millones de pesos para obras como el Tren Maya y subsidios directos a la población vulnerable.

Empresas con cargo al erario

El modus operandi de algunos hoteleros ha sido que el Estado se haga cargo de los gastos de promoción mundial, mientras los beneficios “no son prosperidad compartida”. La lógica empresarial ha sido despiadada con Quintana Roo: obtienen terrenos a precio de ganga, facilidades fiscales, laborales y ecológicas, además, promoción a cargo del erario, a cambio de generar empleo.

Lo concreto es que el Consejo de Promoción Turística (CPTQROO) tuvo en 2021 en su presupuesto 629 millones de pesos; de los cuales, la deuda actual es de aproximadamente la totalidad de su presupuesto. Un somero buceo por los clientes de este organismo deja ver facturas de 400 mil dólares, como la contratada a la empresa Sunwing Vacation, en 2018, para dar un ejemplo de los cientos de contratos cuyos contenidos nadie conoce. Cuando AMLO eliminó gastos superfluos apuntó directo a los fideicomisos. En 2021 el CPTQROO tuvo nada menos que 736 millones de pesos. Más que el poder judicial, con 700 millones, y la misma Legislatura, que con 486 millones es una de las más caras del país, que gasta 100 millones en la nebulosa de “gastos de gestión”.

El cierre de fideicomisos a nivel federal obedeció, principalmente, a que existía falta de elaboración de estudios de mercado en los procedimientos de adjudicación directa en los contratos; falta de entregables por parte de los proveedores que ampare el cumplimiento de las obligaciones del contrato y una deficiente planeación y programación e incumplimiento de los objetivos de los proyectos. Se entiende que un estado con vocación turística invierta en promoción, pero nadie conoce ni una campaña de las que se paga, cómo se pagan y dónde va a parar tal cantidad de recursos. Sí se sabe, en cambio, que los titulares y parte del gabinete estatal, hacían turismo por Europa con comitivas que llamaban al asombro y espanto.

Otra grietita es el destino de doce millones de pesos en gastos de representación en la Ciudad de México. Nada mal.

Salud, otra grieta de gran calado

Una secretaría que ha despertado focos rojos en esa deuda pública circulante, es el área de salud, donde existe una incuantificable deuda, cuyo titular, Flavio Rosado, deberá dar a conocer en su momento. Varios medios dieron cuenta de presuntas anomalías con empresas vinculadas al venezolano Jorge Brizuela, quien se enfrentó públicamente con empresarios del sur por contrataciones durante la pandemia. No menos ominosas son las cuentas de la Comisión para la Juventud y el Deporte, Cojudec, que deberán ser escrutadas con lupa.

Mientras la transición marchaba tersa, la deuda pública avivó otro panorama. La llegada de Carlos Joaquín a la embajada de Canadá ha despertado resistencia en un sector ligado al felixismo, cuyo líder se pasea orondo en eventos oficiales, como si no fuera responsable, junto a su pupilo, Borge, de la “gran deuda pública”. Ahora habrá que ver hasta dónde llega el acuerdo de transición entre Mara, Carlos y el propio AMLO, que de entrada, anunció que aumentará para el año siguiente algo así como 4 mil millones de pesos al presupuesto anual de Quintana Roo, una señal clara de que Quintana Roo no estará solo en esta transición, que deberá pasar aguas turbulentas, eso sí, en lo que llega el nuevo presupuesto que oxigene la sofocante situación financiera que recibió Mara.

Ahora se verá qué tan tersa fue esta transición en la que Joaquín González aseguró que los créditos a corto plazo con bancos fueron cubiertos, y es cierto; ahora la deuda circulante es otro boleto que deberá sortear la nueva inquilina de la 22 de Enero: toda mudanza ha sido más pérdida que encuentro en Quintana Roo.  Cuando Mara tomó las riendas de Benito Juárez el desbarajuste era quizás igual o peor, pero de una dimensión menor y supo poner en orden las finanzas en tres años, lo que le permitió ganar por primera vez la reelección. Ya demostró que sabe administrar.

En este tramo será fundamental ajustar el cinturón, empezando por una de las legislaturas más caras del país, un Consejo de Promoción que gastó a manga ancha y otras grietas que irán saliendo en el camino, nada nuevo bajo el sol de Quintana Roo.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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