Por Ignacio Alonso Velasco
La Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQROO) es una universidad joven, fundada el 31 de mayo de 1991 en el sureste mexicano, en la ciudad de Chetumal. Hoy en día cuenta también con diferentes campus en Cozumel, Playa del Carmen, Cancún y Felipe Carrillo Puerto.
La UQROO es un centro académico dedicado a formar profesionistas. Su creación responde a un viejo anhelo de los Quintanarroenses de contar con un centro de educación superior para formar profesionales en las áreas sociales, las humanidades, las ciencias básicas y las áreas tecnológicas de mayor demanda y consumo en esta época de alta competitividad.
En un mundo tan violento como en el que vivimos, he elaborado un proyecto con el cual pretendo constituir un Comité de Cultura de Paz al interior del campus Cancún de la UQROO. La población objetivo a atender sería toda la comunidad universitaria del campus, la cual se compone de 120 profesores y administrativos y alrededor de dos mil estudiantes matriculados.
Son variados e importantes los objetivos que pretendo alcanzar con dicho comité, como lo sería el poder incluir en la misión y visión de la institución la necesidad de educar para la paz.
También me gustaría generar protocolos que ordenen, estratifiquen e impulsen la transversalidad de la paz en su quehacer cotidiano de forma multidimensional
Propondría modelos educativos y académicos de licenciatura y posgrado que integren el tema de la paz como eje transversal, promoviendo programas académicos específicos en temas de paz.
Igualmente me gustaría integrar la cultura de paz a los proyectos de investigación, aumentando los grupos de investigación y cuerpos académicos enfocados a la Cultura de Paz.
Sería fundamental el preparar a los docentes para que puedan formar a su vez al estudiantado, cuyos miembros serán futuros agentes de paz. También habría que capacitar al personal administrativo y de seguridad en la prevención, detección, atención y derivación de casos de violencia, así como en el uso de técnicas de mediación, negociación y gestión pacífica de conflictos.
De esta manera se podría fomentar la generación de bienestar social desde la individualidad de la persona y sus intereses a favor de la felicidad y la paz de cada uno.
Si la universidad es, por definición, un espacio de pensamiento crítico y transformación social, entonces no puede permanecer al margen de la crisis de violencia que atraviesa nuestra realidad cotidiana. Institucionalizar la cultura de paz no es un gesto simbólico ni un añadido retórico a la misión universitaria: es asumir con responsabilidad histórica que la formación profesional debe ir acompañada de una ética pública orientada a la convivencia, la mediación y el respeto irrestricto a la dignidad humana. La UQROO tiene hoy la oportunidad de colocarse a la vanguardia regional no solo formando especialistas competentes, sino ciudadanos capaces de construir paz desde sus respectivos ámbitos de acción.




















