Por Nicolás Durán de la Sierra

Iniciadas en lo formal las campañas electorales, pues en realidad empezaron meses atrás, la gran mayoría de los candidatos, los de Morena y satélites y también los de la oposición, poco han aportado hasta hoy al proceso en marcha.

Unos no van a debates por temor a exhibir sus flaquezas y otros repiten cual tarabilla el script que les dictaran en el centro del país. Reflejan pobreza de ideas.

Podría decirse que, en lo general, y aunque me repugne el término mercadotécnico, unos confían casi a ciegas en la “marca Morena” y en los trafiques verdes, en tanto que los otros saben que van a perder, sí, pero ganando los votos necesarios que les den su cuota legislativa y todo sin enemistarse con el poder en turno. El proceso electivo es un carnaval que los hermana a todos.

No obstante, entre las campañas aparecen nombres que inciden en el proceso. Sus voces dejan los moldes y les dan rostro propio. Una es Lili Campos, edil de Playa del Carmen, que va por su reelección por el PRI y el PAN, y el otro es Roberto Palazuelos, quien busca el senado por el Movimiento Ciudadano, ambos con posibilidades de triunfo, para desazón de Morena y el blanquiazul.

Se trata, claro está, de perfiles diferentes, ya que una es política de carrera –lo demostró en el arranque de su campaña con el único discurso combativo hasta ahora-, mientras que el actor, con tino, se basa en lo que él bien maneja: su imagen y su talento en el tablado, lo que le brindará muchos votos a él y a su partido, por ejemplo en Chetumal, donde la candidata oficial es muy pobre.

Hay otros nombres con arrastre en la contienda, como la naranja Leticia Santiago, que va por el IIV Distrito de Cancún y también, del mismo color, Jorge Portilla, que busca la alcaldía de Tulum o Hugo Alday, o de la dupla PAN-PRI Tania Casamadrid y Cora Amalia Castilla, en el sur, y otros personajes con presencia comunitaria que sin duda restarán votos al partido oficial.

Con todo y excepciones, el proceso en marcha carece de miga, de sabor, y en lo general se evitan temas torales como la inseguridad estatal o las carencias sanitarias pese al esfuerzo oficial, y otros más con potencial para desmaquillar al status quo.

Sin duda ganará Morena en estas elecciones, tanto aquí como en la nación, pero se comenzarán a prender las luces de alerta. Hay un gran desgaste del partido guinda.

 

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