Alfredo Pacheco
El COVID19 ha puesto en jaque a la economía quintanarroense altamente dependiente del turismo. Sus efectos son radicalmente diferentes a los causados por eventos anteriores derivados por contingencias meteorológicas o económicas. Lo largo y profundo de esta crisis sanitaria producirá, sin duda, daños estructurales al sector económico y complejas condiciones sociales. Enfrentarlo requiere de apertura a distintas formas de pensar el turismo y el desarrollo económico que genera.
Afectación al turismo
De acuerdo a la Organización Mundial de Turismo [1] debido a la pandemia se espera una baja de afluencia en el turismo mundial de entre 30 % y 40%. Especialmente afectado será el Estado de Quintana Roo donde el turismo representa 87% del PIB Estatal y emplea al 80% de la Población Económicamente Activa[2].
Al día de hoy con prácticamente todas las actividades turísticas canceladas, la ocupación hotelera a niveles históricos de 3% y suspensión masiva de rutas aéreas el panorama estatal luce muy complicado. Los escenarios de recuperación son hasta el momento todos hipotéticos y dependen de una variable no resuelta: controlar los efectos a la salud pública de la pandemia.
Así, dependiendo de estos avances, la firma consultora Deloitte Consulting Group considera escenarios que van desde los más optimistas, planteando que el turismo comienza la recuperación gradual a partir del verano del 2020, principalmente turismo de negocios y nacional, hasta escenarios de más largo plazo que ubican el inicio de la recuperación del turismo local hacia invierno 2020. Para el turismo internacional y de reuniones se esperaría comenzar la activación a nivel mundial en distintos períodos del 2021.
Turismo PostCOVID19

Los acontecimientos muestran que el mercado turístico se contraerá necesariamente.
Por el lado de la oferta la actividad deberá realizarse con nuevos controles y prácticas de distanciamiento que reduce volúmenes y rentabilidad, y por el lado de la demanda, existirá una desconfianza para viajar, en particular hacia destinos internacionales.
La actividad turística volverá a crecer en la medida que se recupere la confianza para viajar de nuevo. Es posible que los primeros viajes beneficiaran destinos próximos al lugar de origen, después de un largo encierro las personas viajaran para buscar mayor interacción con ambientes naturales, preferirán experiencias más personales y evitaran las aglomeraciones.
Para llegar a este viajero potencial es indispensable el marketing online y las herramientas de reserva y registro en línea, las aplicaciones de transporte y alojamiento serán todavía más relevantes.
Igualmente necesaria será la sanitización de la actividad turística incluyendo la aplicación de protocolos de prevención de la salud y prácticas higiénicas y de desinfección, las cuales serán condiciones obligadas para la nueva competitividad de los destinos turísticos. Asimismo será muy importante contar con infraestructura hospitalaria y de salud suficiente para mayor seguridad de viajeros y locales. Al abrirse el mercado se activarán las campañas de marketing las cuales deberán ser segmentadas y alineadas al producto para transmitir un mensaje efectivo de confianza buscando llegar a los perfiles de viajeros que corren menos riesgo y que pueden responder más pronto.
Proteger trabajadores, no puestos de trabajo
De acuerdo al Banco Mundial[3] ante esta crisis inédita las acciones de los gobiernos nacionales pueden ser distintas de acuerdo a su capacidad fiscal y las características de su economía, pero recomienda como prioridad el rescate de la población vulnerable mediante la ampliación y escalamiento de los programas de asistencia social existentes, pudiendo considerar también programas de distribución de alimentos y transferencias condicionadas. Esto es especialmente importante pues en America Latina existe un alto nivel de informalidad y de personas que viven al día las cuales podrán ser alcanzados a través de una política social horizontal. En cuanto a los trabajadores del sector formal este organismo internacional recomienda el trabajo conjunto del sector financiero y gobierno para la recapitalización de empresas estratégicas llegando al punto incluso de la participación accionista del Estado y la disponibilidad de opciones de financiamiento a PYMEs con garantía estatal para mejorar la liquidez el mercado, todas estas acciones implementadas en un marco de transparencia. Si bien estas políticas son una referencia para economías nacionales ¿Qué otras acciones pueden sumarse para articular una política sectorial que atienda los efectos sociales y económicos el COVID19 en Quintana Roo?
La clave: Adaptación del producto
La economía y la sociedad no serán las mismas después de la epidemia del coronavirus, lo mismo puede decirse de la actividad turística. Cualquier estrategia o inversión de los destinos turísticos que no considere un plan de actualización de producto para un mercado reducido y de nuevas expectativas solo hará más difícil la recuperación. Por tanto, las acciones públicas y privadas en Quintana Roo deberán tener como prioridad la adaptación a un sector turístico que contemple el riesgo del COVID19.
Responsabilidad gubernamental y digitalización de procesos
En esta labor los gobiernos en todos los niveles deben asumir su responsabilidad en la gestión para la recuperación del sector al ser el Estado la entidad con mayor capacidad para coordinar inversiones y el asegurador de más alto nivel.
Algunas propuestas pueden explorarse, como usar la política fiscal como incentivo en la deducción de inversiones requeridas para la adaptación, para la formación de capital humano ayudaría contar un amplio programa de capacitación en todos los niveles que contemple becas y formación de habilidades para el nuevo escenario, sería deseable también contar con programas de asistencia técnica para la inminente digitalización de procesos y marketing online de toda la cadena turística.
Las empresas deben estar preparadas para tomar decisiones difíciles buscando la supervivencia en el corto plazo con una operación mínima y una recuperación gradual.
Sin duda se tendrán que asumir pérdidas económicas en todos los niveles y muy importante será para todo el sector turístico en su conjunto la solidaridad y trabajo en equipo para enfrentar este momento único.
Al final nuestras playas, selvas, sitios arqueológicos y riqueza cultural, siguen intactas. Así como la experiencia acumulada en tantos años de esfuerzo y de liderazgo internacional. El turismo regresará y, por lo pronto, para los que nos dedicamos a esta noble actividad es tiempo de aguantar, adaptarse y ser solidarios.
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@alfredopacheco
* Maestro en Economía y Administración Pública; especialista en Turismo y Desarrollo Económico. Ex titular de la Dirección de Turismo del Othón P. Blanco.
[1] https://www.unwto.org/es/turismo-covid-19
[2] https://www.qroo.gob.mx/eje-1-desarrollo-y-diversificacion-economica-con-oportunidades-para-todos/diversificacion-y





















