Por Hugo Alday Nieto
Cancún, Quintana Roo. Humberto Augusto Gastón Maturana Romesín, doctor en Biología por la Universidad de Harvard, también fue un reconocido filósofo y escritor originario de Chile.
Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias en ese país y formó parte del prestigiado Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT por sus siglas en ingles.
Maturana, fue fundador del movimiento político denominado Independientes por el Consenso y la Participación Democrática en Chile.
Durante su vida, acuño una gran cantidad de frases que, al día de hoy, han sido lapidarias y de las cuales, para los fines de este artículo reproduzco la siguiente:
“Usted es un hombre de izquierda?
– Yo, personalmente, no quiero ser de ninguna parte para poder ser de todas partes.
Eso suena imposible.
– No, claro que es posible.
No ser de ninguna parte significa no estar comprometido con ninguna ideología, y solamente si no estoy comprometido con ninguna ideología puedo pensarlo todo, por qué no tengo las respuestas prehechas a mis preguntas, sino que me tengo que detener a observar, a entender.
Lo que se opone a una ideología es la reflexión, si no hay reflexión, hay ideología.
¿Y usted nunca ha creído en una ideología?.
– Cuando chico.”
Este texto pudiera resultar complicado de entender para muchos neo-indeólogos para los cuales el conocimiento se constriñe a una sola tesis o doctrina política, para los que cualquier opinión que difiera de su conceptualización se considera una afrenta moral e ideológica a su verdad.
Este texto de Maturana, tampoco tiene relación con aquellos neo-políticos que migran de partido en partido pasando de izquierda a derecha sin pisar el centro, y que en realidad no tienen ningún rumbo fijo.
La idea de Maturana, a quien le tocó vivir el Chile de Salvador Allende y el golpe de Estado de 1973 de Augusto Pinochet, tiene un significado más profundo, ya que nos habla de un basto conocimiento filosófico y político, con una gran visión social.
Sin duda, las ideologías políticas modernas se encuentran ausentes de conocimiento filosófico de antaño, lo que permite desde la ignorancia, etiquetar de manera fácil a los demás, y considerar como enemigo a todo aquel que demuestre un bagaje cultural más amplio que el propio.




















