
Por Ignacio Alonso Velasco
Actualmente se erige un nuevo paradigma de gobernanza a nivel local que puede fungir como alternativa para que los actores que intervienen en un territorio, gubernamentales o no, puedan acordar de manera colectiva y colaborativa los términos de los usos del suelo y el acceso a los servicios y recursos que provee ese territorio; establecer la reciprocidad necesaria que se deriva del mantenimiento de los servicios de los ecosistemas, como el agua, la producción de alimentos y otros bienes; además de definir la asunción equitativa de los costos derivados de las diversas externalidades existentes.
La nueva gobernanza para la sostenibilidad permite contar con instrumentos innovadores de políticas públicas que integran los tres niveles de gobierno y fomentan la transversalidad en el abordaje de los problemas.
Las relaciones intergubernamentales se entienden como aquellas que tienen los diferentes niveles de gobierno dentro de un mismo Estado, así como aquellas que se dan entre iguales niveles de gobierno.
Para fines operativos, el modelo multinivel y multiactor que propongo para resolver el añejo conflicto limítrofe existente en la Península de Yucatán presenta un esquema dual que contiene una gestión de la gobernanza local incluyente mediante la participación activa de la sociedad civil y del sector privado, como agentes estratégicos que laboren al lado del sector gubernamental local.
El modelo que he diseñado de gobernanza sería idóneo para hacer realidad uno de los programas que contempla el Poder Ejecutivo del Estado de Quintana Roo (2023), en su Plan Estatal de Desarrollo 2023-2027, dentro de su Eje 4. Medio Ambiente y Crecimiento Sustentable, el cual lleva por nombre: “Plan Regional para el Desarrollo de las Zonas Limítrofes” (p. 568).
Plan estatal de desarrollo

Precisamente esa gobernanza está contemplada en el tema 5.22 del Plan Estatal de Desarrollo del Estado de Quintana Roo, el cual tiene como objetivo específico: “garantizar un gobierno eficiente, en el que el diálogo con diferentes sectores de la sociedad fortalezca la confianza ciudadana en las instituciones públicas, asegurando una mejor democracia y participación social” (p. 544).
La línea de acción 5.22.1.14 del Plan Estatal de Desarrollo quintanarroense tiene una especial incidencia con la propuesta de solución aquí planteada ya que contempla lo siguiente: “Garantizar la representatividad gubernamental del estado de Quintana Roo fortaleciendo los vínculos de cooperación (…) con homólogos de las Entidades Federativas, emprendiendo acciones que fomenten la inversión y nuestras ventajas competitivas” (p. 545).
La interacción entre los municipios estudiados actualmente tiene la forma de disputa y discordia, pero también puede darse en la concordia y la paz. En este asunto tengo el empeño de proporcionar el conocimiento práctico que permita la transición entre sendos tipos de relación. Con mi trabajo espero poder aportar algo de luz al respecto.
Si te ha interesado esta serie de publicaciones en torno al conflicto limítrofe y quieres conocer un poco más acerca de mi propuesta, te invito a acompañarme a la presentación de mi libro: “Gobernanza e inteligencia territorial para resolver conflictos limítrofes. El caso de la Península de Yucatán”, el próximo jueves 8 de febrero, a las 11 de la mañana, en el salón de plenos del palacio legislativo del Congreso del Estado de Quintana Roo. Te espero.




















