Por Fernando Castro Borges

El alma está en silencio. Si habla algo, habla en sueños.
Louise Glück

Este 8 de octubre a las 6 de la mañana, tiempo del centro de México, fue anunciada por la Academia Sueca que la poeta estadounidense Louise Glück es la merecedora del premio Nobel de Literatura 2020. Este galardón, que es el más prestigiado en el mundo de las letras, se lo otorgan: «por su inconfundible voz poética que con austera belleza hace universal la existencia individual».

Louise Glück es la nueva integrante de este selecto grupo de 117 laureados, con nombres tan reconocidos como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Alice Munro, Orhan Pamuk, José Saramago, J. M. Coetzee, Albert Camus, Ernest Hemingway y el mexicano Octavio Paz, solo por mencionar algunas de las mejores letras de los últimos dos siglos.

Esta poeta, nacida en Nueva York hace 77 años y graduada de la Universidad de Columbia, cuenta con una muy importante y reconocida trayectoria, desde finales de la década de los 60, cuando publicó su primera obra «Firstborn«. Desde ese momento, ha publicado una docena de colecciones de poesía.

La obra de esta poeta norteamericana se ha distinguido por tener una estrecha relación con contenidos cotidianos, que hoy, en este 2020, se vuelven fundamentales en nuestra convivencia diaria. El confinamiento mundial nos ha sensibilizado al rescate de las remembranzas de la infancia y la vida familiar; la estrecha relación entre padres e hijos y entre hermanos, son los temas centrales de sus textos.

La autora estadounidense es una de las figuras más relevantes de la poesía contemporánea norteamericana, con títulos como «Ararat«, «Averno«, «El iris salvaje«, «Las siete edades«, «Praderas«, «Una vida de pueblo» o «Vita nova«, todos ellos publicados en España por la editorial Pre-Textos.

Foto: Reuters

Esta destacada profesora de la Universidad de Yale, en sus poemas, el «yo» escucha lo que queda de sus sueños e ilusiones, y nadie es más duro que ella la hora de confrontar las ilusiones del «yo». Pero aunque Glück nunca negaría la importancia del trasfondo autobiográfico en su obra, no debe ser considerada una poeta confesional. Como bien destaca la Academia Sueca en su fallo, es una autora que busca lo universal y para ello se inspira en los mitos y motivos clásicos, presentes en la mayoría de sus libros.

Vale recordar que el último premio Nobel de literatura norteamericano (2016), fue Robert Allen Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan, el cual también inició su mundo de las letras en la década donde publicó Glück sus primeras obras. Pertenecen a la misma generación, son nacidos en medio de la Segunda Guerra Mundial, son sensibles, críticos y valientes por naturaleza y que aún se hacen escuchar fuerte y con una claridad. El mundo entero se ha dejado seducir por lo que han estado diciendo desde hace más de 50 años.

Además, este galardón tiene un sentido muy importante para la poesía, pues tenía más de dos décadas sin que una mujer se apropiara del Nobel; recordemos que la última fue la poeta polaca Wisława Szymborska.

Es una poeta que se debe leer. Su cotidianidad la hace cercana, su poesía es indispensable para este mundo que nos ha obligado a voltear a lo esencial que es lo que nos hace únicos a los ojos de una sensibilidad que se eleva a lo más alto de las letras.

 

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