Por Hugo Alday Nieto

 

El emperador Domiciano sin duda fue uno de los emperadores de Roma más corruptos y violentos de la historia. Fue un implacable asesino de sus opositores, de los cuales, todos los días hacía revisar una lista que actualizaba con espías de la guardia pretoriana. Llegó incluso a obligar a uno de los cónsules más efectivos en las fronteras del imperio, Manio Acilio Galabrión a enfrentarse con leones en el anfiteatro por haberse atrevido a cuestionar el asesinato de cristianos.

Domiciano, conocido como el déspota de palatino, fue el último de la dinastía Flavia, hijo de un querido emperador, Vespasiano, quien al morir heredó el trono a Tito Flavio Vespasiano, conocido como el emperador Tito, quien logró grandes anexiones para el imperio, obteniendo una gran fama con el asedio y conquista de Jerusalén.

La fama y el éxito de Tito, generaron tanto rencor en Domiciano que, a la muerte de Tito, el Imperio Romano se sumergió en un gobierno despótico y de violencia derivado de la locura mesiánica de Domiciano, quien de tanto apretar a los romanos terminó siendo traicionado y asesinado en sus dormitorios por un grupo de gladiadores con la ayuda de su propia esposa, la emperatriz Domicia Longina.

Foto: National Geographic / Luigi Vaccarella

A su muerte, asumió el poder el emperador Galba, quien, fustigado por una clase política plagada de secuaces corruptos de Domiciano y por un Imperio en quiebra por el saqueo y la pésima administración de un despótico gobierno, no tuvo más remedio que reconocer como su sucesor al único personaje en ese momento con la fuerza y el valor suficiente para limpiar el Imperio, Marco Ulpio Trajano.

Trajano, al asumir el poder, inmediatamente comenzó una encarnizada batalla legal en contra de aquellos que participaron en la corrupción más escandalosa de Roma, llegando a poner ejemplos para todos los que habían participado en el saqueo del Imperio, como lo hizo con el famoso senador Mario Prisco, a quien condenó al destierro y le obligó a devolver grandes cantidades de dinero a las arcas imperiales.

La lección de la historia es evidente. Hoy, sin duda, la imagen de Domiciano la podemos encontrar en Enrique Peña, Roberto Borge, Javier Duarte, Cesar Duarte, Emilio Lozoya y muchos otros más, con los que la administración federal deberá enfrentarse en una batalla legal para regresarle a México lo robado.

Foto: AFP / Jorge Guerrero

Pero además de los domicianos, es importante para todos saber quiénes fueron los priscos, que desde las legislaturas federal y locales, permitieron que se llevara a cabo ese enorme robo transexenal a la nación.

Hoy, sin duda, el gobierno de México se encuentra en una importante batalla por el dinero que fue robado a todos por unos cuantos, como en su momento lo hizo Trajano. Será interesante conocer el final de la historia para poder decretar con soltura la ciclicidad de los hechos del Imperio Romano en el año 100 y el México del 2020.

 

*****

Abogado con mención honorifica por la Universidad La Salle del Pedregal. Maestro en derecho Empresarial por la Universidad del Mayab. Master Internacional en Propiedad Industrial e Intelectual y Derecho de la Competencia por la Universidad de Alicante, España.

 

Columna anterior:

Opinión | Bordados tradicionales al alcance de las transnacionales / Hugo Alday Nieto

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp