PUEBLA, Pue. 02 Octubre 2023.- //Mara González/Agencia Enfoque//

Por Hugo Alday Nieto

Durante años se llevó a cabo, en repetidas ocasiones, un experimento psicológico de roles, en el que algunos tomaban en papel de autoridad, principalmente de policías o custodios de centros penitenciarios, otros tantos de reos o internos en dichas cárceles.

La premisa era demostrar, cómo desde una posición poder y dominio, como es el caso de los custodios de una cárcel, la mente humana se aleja de toda posibilidad racional de respeto a los Derechos Humanos y a la dignidad de los seres vivos.

Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford realizó uno de los más reveladores en 1971 en el que personas comunes asumieron roles de violentadores y de víctimas, a la luz de un mero experimento en el que unos participaron en el papel de reos y otros de celadores.

Un experimento en el que en tan solo una semana se observaron conductas sádicas propias del poder absoluto que se genera con la dominación total de un ser humano, como ha sucedido con prisioneros de guerra. Este experimento según expertos demuestra la impulsividad y la obediencia de la gente cuando se le proporciona una fuerza y un poder que legitiman su actuar sin la existencia de controles o límites.

Miembros de la SS

Pero previamente, en el año de 1963 el psicólogo Stanley Milgram de la Universidad de Yale, había descrito en un artículo dicha situación derivada de una posición de poder absoluto sobre otro, ya que toma como objeto principal de su estudio al Adolfo Eichmann, uno de los principales miembros de la SS y responsable de miles de asesinatos del Holocausto en toda Europa, al ordenar su traslado a campos de concentración y exterminarlos. Eichmann, quien lograra huir para refugiarse en Argentina, fue aprehendido por el Mossad y trasladado a Israel para ser juzgado condenado a la horca.

Pero durante su juicio, él, al igual que muchos otros asesinos del tercer Reich, manifestaron que su excesiva violencia y sadismo hacia el pueblo judío y hacia ciudadanos y militares de toda Europa, se debió a que solo seguían órdenes y ello, era parte de su función, o del rol que les tocaba desempeñar, como lo describió Milgram en 1963 y Zimbardo en 1971.

Milgram, lo define en su artículo de la siguiente manera: “los aspectos legales son de norma importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporten en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente otra persona, simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos de lastimar a otros…”

Atentado del Ejército Mexicano

Sin duda, estos estudios son más reveladores de que podemos imaginar, ya que en esta semana recordamos un fatídico suceso como fue el atentado con armas de fuego del ejército mexicano en contra de estudiantes. La masacre del poder y la ciega obediencia en contra de las razones y argumentos de académicos y de estudiantes universitarios.
La historia se ha repetido una y otra vez, en el Halconazo, Aguas Blancas, Acteal, Tlalaya, Ayotzinapa y muchísimas más, en las que los agentes de la Paz se transforman en sujetos de ciega obediencia que cometen las mismas atrocidades que los propios miembros del crimen organizado que en origen actúan con el mismo principio psicológico desde una disociación de poder sobre los demás.

Sin embargo, debemos recordar que estas terribles tragedias en México y en el mundo, no solamente recaen sobre quien ejecuta o tira del gatillo, sino que emanan de una posición de poder en la que juegan un papel preponderante los líderes y los partidos políticos que arropan y diluyen la posible sensación moralidad o justicia de cualquier acto de esta naturaleza, justificándolo con el solo hecho de tener el poder y, con ello, la razón, su razón, por más ilógica, injusta y antijurídica que esta sea, prevalece.

Por ello es importante repetir siempre que el ¡2 de octubre no se olvida!.

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