El alcalde Diego Castañón orquesta una campaña negra contra su segundo en el gobierno, Jorge Portilla, quien lo supera en las primeras encuestas rumbo al 2024.
El ex gobernador Mario Villanueva asegura que el alcalde de Tulum intentó sobornarlo, a través del secretario particular del alcalde, Agustín Lara “Tacón”.

Por Luciano Núñez
Cancún, Quintana Roo. “Algo huele mal en Dinamarca” es la célebre frase de William Shakespeare que aparece en Hamlet, en 1601, y se ha convertido, hasta hoy, en muletilla cuando las cosas no marchan precisamente bien en los complejos laberintos del poder. Desde el teatro hasta el cine se ha escrito mucho sobre la política: “Que es el arte de lo posible” y, más recientemente, se define como, “el fenómeno de la forma”. Es decir, cómo se motiva la acción política.
El sociólogo Niklas Luhmann dice que en una versión elevada del poder se da cuando, “el soberano toma sitio en el alma del otro…y el otro obedece libremente, sin necesidad del uso de la violencia”. En “Macht Und System” asegura que, en cambio, “un sistema que como método de poder únicamente conoce la violencia es de una productividad escasa y rudimentaria”. También se ha estudiado que la violencia es el síntoma más evidente de debilidad.
El escarceo viene a cuento de lo que a todas luces sucede en Tulum, donde la pregunta es sencilla: “¿Puede un gobierno funcionar cuando el alcalde ordena una campaña mediática en contra de su secretario general, es decir, su número 2?
Varias fuentes nos aseguran que el mismo alcalde, Diego Castañón, ante la ineficacia de operadores como Edgardo Díaz, orquesta una campaña negra contra el actual secretario Jorge Portilla Manica, quien ha dicho abiertamente que buscará la candidatura por la presidencia municipal en 2024. El problema radica en que al interino le ha gustado la silla y también quiere repetir.
¿Quién es Diego?

El primer registro público de Castañón aparece como jugador de fútbol, entre 2008/2009, en la liga Premier de segunda división, como parte del equipo Jaguares de Chiapas. Sin llegar al debut en primera división, siete años después fue designado dirigente del partido Verde en Tulum y, durante la administración de Romi Dzul Caamal, hermana de Marciano Dzul Caamal (ex alcalde fallecido en marzo pasado), fue director de Turismo.
El el actual gobierno que encabezó Marciano fue tesorero, respaldado por el grupo político que encabeza el ex gobernador de Chiapas, Manuel Velazco Coello y el hoy senador Eduardo Ramírez, quienes lo impulsaron para ser suplente de la alcaldía, por lo que, tras la muerte de su jefe, pasó en automático a ser interino y luego nombrado alcalde, encargo que terminará en 2024.
Rompimiento con grupos

Con endebles tablas en la política tulumense y a pocos meses de iniciar su mandato, decidió no sólo romper con la ex esposa de Dzul Caamal, Iliana Canul, sino con vario grupos que conforman la clase política local, entre ellos el profesor Córdoba Pech, quien también fue alcalde. Con el uso de recursos públicos decidió abrir una campaña de desprestigio contra su secretario general, después de que éste saliera primero en las encuestas de posicionamiento para las elecciones del año que viene. En la misma embestida también ha arremetido contra Martín Cobos Villalobos, quien también fue alcalde interino y secretario general en 2017.
Intento de soborno, nada menos que a Mario Villanueva

Enterado de toda esta serie de desplantes y torpezas, el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva (ahora influencer) hizo un comentario en sus redes al respecto, lo que provocó que el secretario particular del alcalde interino, Agustín Lara “Tacón” (quien formaba parte del primer círculo de Roberto Borge) le llamara para ofrecerle dinero a cambio de silencio. Para que esto escandalice a Villanueva, que en su época de mandatario estatal decía que la palabra tranquilidad venía de “tranca”, el asunto no es menor.
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Se advierte en ello una involución de muchos años en la forma de hacer política en Quintana Roo. ¿Qué otra acción vendrá de quien maneja recursos y fuerzas públicas y quien, además, tiene un grupo político detrás?

Parecía que con la alternancia política en Quintana Roo y la llegada de la primera mujer a la gubernatura, la política iba a comenzar un ascenso, que comenzaba una nueva era. Sin embargo, los casos de Castañón y el de José Alfredo Contreras Méndez, alcalde de Bacalar, acusado por su síndica, Vanessa Piña, por violencia política, y ahora, por la madre de sus dos hijos y la familia de su extinta esposa, Rossina, ponen sobre relieve quiénes gobiernan: dos políticos que no entienden bien a bien en qué época viven, o que no saben cómo construir desde el diálogo y el liderazgo. Mucho menos construir círculos que aporten desde saberes que no sean la entrega de metálico como única manera de entender la conducción política. Una forma arcaica y de otra época.
¿Podrá el asesor Eugenio Barbachano hacer entrar en otra dimensión a su jefe? Porque si la idea de Castañón es construir para la reelección, ha dado enormes pasos para cohesionar a los grupos, pero en su contra. El plan al parecer es desterrar al PT de la coalición, para imponer candidaturas del Partido Verde y Morena, tanto en Bacalar como en Tulum.
Lo que suceda en Tulum (donde aseguran que en realidad gobiernan grupos fuereños) se sabrá dentro de pocas semanas. Así como en el fútbol hay códigos, muchos de ellos no escritos, en eso que el sociólogo alemán llama «forma», el interino está muy lejos de saber pisar la pelota y, en cambio, se dedica a meter el pie fuerte y buscar la falta para sacar del medio a un adversario político.
¿Alguien le pondrá un alto o le sugerirá otro camino? Todavía no termina el partido.
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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