
A dos años de las elecciones, el campo político pareciera liberado para que las y los aspirantes a una candidatura tomen las redes y las calles para posicionarse con el objetivo de lograr una candidatura.

Luciano Núñez
En este proceso de sincretismo político que vive Morena: con militantes de la rama fundadora, llamados “puros”, los cruzados: que pasaron de otros partidos políticos y tránsfugas que militaron en todos los partidos y acaban siempre en el que gana elecciones, las tradiciones y rituales parecen mezclados.
Por un lado conviven el clásico “cumple-destape”, el dedazo y la cuota sindical con las candidaturas del “selfie”, que han resultado toda una innovación del guinda: basta acumularlas para aplicar para una candidatura. Sin embargo, en esa fusión de ceremonias y liturgias hay algunas que no se cumplen.
En épocas del tapado y de la verticalidad recalcitrante, el/la aspirante a una candidatura tenía que pasar por la mesa de negociación del líder político para preguntar si estaba en condiciones de hacer un trabajo político, esto, con miras a una candidatura. Si lo que seguía era silencio, no había que seguir forzando las cosas: las represalias podían ser el exilio o la lapidación mediática con medios afines. Los tiempos en ese sentido van cambiando o mutando.
Épocas morenas
Por lo que se ve, por lo que se percibe, por lo que se respira en estas épocas en Morena, partido hegemónico y dominante por el legado de AMLO, da la sensación de que hay una liberación de aspiraciones. Es decir, quien quiere aspirar puede. Desde luego, el tiempo dirá si proceden o no, si hay condiciones para seguir en esa ruta que desemboca en una posibilidad real. Por ahora las cosas van en alza.
Un poco de historia reciente. Félix González Canto aplicó el dedazo para imponer a su pupilo, con quien generó una deuda monstruosa para el estado, de más de 20 mil millones de pesos, que todavía hoy pagamos. Unas versiones dicen que incumplió acuerdos. De los cinco candidatos que llegaron a la final con Roberto Borge, quedaron en la recta final 2 y el elegido, Mauricio Góngora, acabó perdiendo la elección y, a la postre, preso. En el sexenio de Carlos Joaquín se pasó de democrático y no sólo no construyó ni una sola candidatura, sino que hizo propia la que era de su oposición que finalmente ganó: la de Morena con Mara Lezama a la cabeza.
Las y los
Hoy por hoy, hay al menos cuatro nombres que se consolidan en la búsqueda de la candidatura de 2027 para la gubernatura: El senador Eugenio “Gino” Segura, con una estrategia propuesta, el uso inteligente de redes sociales y una agenda local, apuntalado por alcaldes y alcaldesas de todo el Estado.
Rafael Marín Mollinedo, titular de la Agencia Nacional de Aduanas, quien está cerca del primer círculo de la presidenta Claudia Sheinbaum, mantiene un perfil bajo pero con muy aceitadas alianzas en la cúpula morenista y donde se toman las decisiones importantes del país, desde luego, las aduanas, que hoy están en el foco mundial tras la embestida de Donald Trump.
Ana Paty Peralta, alcaldesa de Cancún, concentra los mejores números dada su notable presencia en el municipio más poblado de Quintana Roo, desde donde ha desplegado una agenda propia y, si la tendencia es que otra mujer siga la herencia de la actual mandataria, la alcaldesa no ha desentonado con la gestión que le delegó su antecesora. No sólo ha podido con la encomienda, sino que ha trazado un camino propio, de unidad y apertura.
En la misma senda de las mujeres fuertes camina la alcaldesa de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, que rápidamente se ha sumado a la posibilidad de que esté en la ruta final. Pocas semanas de gestión le han bastado para aparecer en el radar político de las grandes ligas.
Lejos de los tiempos del PRI, la sensación es que no hay negativa para que cada quien trace su estrategia en pos del ascenso político.
Cancún
Con esa misma lógica que se comentó antes: Todos y todas tienen vía libre para salir a buscar sus espacios, en Cancún hay un puñado creciente de “suspirantes”: Jorge Sanén, diputado y presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, ha dado muestras de apertura, manejo político y que pueden encabezar un trabajo en equipo, esencial para un proyecto.
Pablo Gutiérrez, actual secretario del ayuntamiento, ya tomó las riendas del municipio cuando la alcaldesa hizo campaña en el proceso pasado y no desentonó. Tiene oficio.
Dos mujeres siempre han estado ahí: Anahí González, quien hizo días atrás su “cumple-destape”, mucha selfie y puso su casa de gestión. Nadie sabe cómo ha llegado al senado.
Y la diputada federal, Marybel Villegas Canché, que después de pasar por todos los partidos ha logrado sobrevivir tempestades para seguir con la vela encendida por el guinda: Sabe que moverse a otro partido sería un acto de inmolación política.
El PT tiene al diputado más sobresaliente del Congreso del Estado en muchos años, Hugo Alday Nieto, quien aún enfrentando el cáncer y siendo relegado de la Jugocopo, ha plasmado un trabajo digno de los mejores legisladores de los que se tenga memoria.
También están en plena pre-campaña, con su particular estilo, el secretario de desarrollo del Bienestar, Pablo Bustamante y el diputado Eric Arcila, quienes han tomado las calles y las redes para buscar apuntarse dígitos en las encuestas que van y vienen de un equipo y de otro.

Muchas preguntas
Las preguntas: ¿Llegará el momento en que comiencen a aparecer los viejos usos del PRI para decir: “Hasta ahí, ya no sigas”? ¿Desencadenará esta acumulación de aspirantes una guerra interna que provoque grietas en la familia guinda? ¿Cómo medir quiénes hacen uso de recursos públicos para fines proselitistas?
Por ahora, da la sensación que todas y todos quieren, que todos y todas tienen permiso y que todas y todos van por la libre. La pregunta es: ¿Hasta cuándo?
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