
Por Luciano Núñez
Percepción es percibir. Y percibir es captar por uno de los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externar.
Para algunos autores, la percepción es la realidad, es decir, lo que creemos es concreto, tal o como lo vemos y sentimos.
Porque quizás existan otras formas de interpretar la realidad, dependiendo desde qué ángulo se vea, el sentido que quiere. Mientras tanto, la percepción es lo que consideramos como verdadero y real.
A pocas semanas de iniciado el año penúltimo año de la gobernadora Mara Lezama como primera mandataria mujer de Quintana Roo, la percepción y muy personal, es que hay figuras del entorno primero que, en su afán protagónico, ansiosos de espacios y poder; y desde luego, lejos del servicio público, han comenzando a tejer un camino solitario en el que la jerarquía, la lealtad y la gratitud, comienzan a hacerse añicos.
Alcaldes y gabinete
Así, vemos a alcaldes, como es el caso de Mary Hernández, de Felipe Carrillo Puerto, y de Diego Castañón, de Tulum, que buscan afanosamente una continuidad política (en concreto diputaciones federales) sin mirar el daño que ocasionan sus malas gestiones, que deberían priorizar el trabajo colectivo, sin mellar a la titular del ejecutivo. La disparatada campaña de playas de Castañón demostró que quiere reflectores más que resultados.
En el mismo gabinete existen varios casos que deberían ser atendidos, antes de que el declive propio del epílogo de toda administración comience a socavar la confianza.
Tal es el caso del flamante jefe de gabinete, Eric Arcila, quien dejó su faceta de influencer y diputado para tomar riendas en un área vital, en la que hasta ahora no se ha visto mejoría en la cohesión de la gestión, menos aún en su narrativa de cierre.
Poco ha sumado el polémico priísta, Paul Carrillo, en la Secretaría de Economia, quien trajo más rechazo por su oscuro pasado que beneficios por su mediocre desempeño.
Salvo el trabajo de constante enlace con los medios y ciudadanos de la Fiscalía de Quintana Roo, Seguridad Pública no ha sobresalido por su eficiencia. Aunque los homicidios han bajado en comparación con 2024, la incidencia delictiva aumentó de 2023 a 2024, de 30 mil a 40 delitos por cada 100 mil habitantes.

El estudio de INEGI de septiembre de 2025 dice que en el estado de Quintana Roo, 70.5 % de la población de 18 años y más considera la inseguridad como el problema más importante que aqueja hoy en día su entidad federativa, seguido de la corrupción con 34.1 por ciento.
Si bien la coordinación de Seguridad Pública parece más centrada en una estrategia federal, diversos focos rojos, como el robo al Hospital Galenia, en pleno centro de Cancún, deberán ser tomados en cuenta para mejorar la estrategia.
Quien ha dado buenos resultados, pese a que la Federación tomó control de la salud en los Estados, es Flavio Carlos Rosado, al frente de la secretaría de Salud. Con gran capacidad de gestión, Rosado supo generar más activos y positivos que negativos a la gobernadora y la administración.
El Secretario de Ecología y Medio Ambiente, Oscar Rébora, está más encaminado a una campaña con burdas estrategias, que a servir y ayudar a quien le dio una oportunidad y confianza en el gabinete.
Áreas como Obras Públicas (de nuevo la Federación se come la cancha), Vivienda, Secretaría del Trabajo o Educacion, dejaron de tener un peso especifico en el gobierno. Brillan por su ausencia.
El Secretario de Bienestar, Pablo Bustamante, ha demostrado que logró darle forma a una de las áreas más estratégicas para la administración, como lo es el brazo social alimenticio que tanto necesitaba el Estado, asolado por la despareja distribución de la riqueza que genera el turismo. En ese aspecto, más de 10 mil personas han salido de la pobreza gracias a éste y otro programas, como Mujer es Poder, que también ha cobrado vuelo propio, para darles una nueva dinámica en favor de las mujeres, para un empoderamiento real.
Sería atinado que, a pocos meses de un nuevo inicio, el gabinete fuera relanzado, remozado con el ímpetu que necesita el cierre: el año próximo será ya el proceso electoral. Es decir, cerrar a paso firme con una narrativa más poderosa e incluso numérica.
Mientras unos dejan todo en la cancha, hay quienes ya dejaron sola a la gobernadora y han mostrado poco oficio para acompañar a una mandataria que trabaja 24/7, y que necesita verdadera ayuda en su afán de hacer de Quintana Roo un estado fuerte y pujante.
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