
En el cónclave del sábado Morena definió qué acciones están prohibidas para las y los aspirantes a candidaturas, ante la oleada de espectaculares y dispendio de recursos con el afán de lograr conocimiento y posicionamiento a pocos meses de que se definan las candidaturas.
Por Luciano Núñez
“Los estilos se relacionan con una manera particular de hacer; por ejemplo, tocar una pieza musical, pronunciar un discurso, llevar un vestido o un corte de pelo, o la manera en que está escrito un libro”, dice el manual Conceptos Clave en Comunicación y Estudios Culturales.
“Los estilos son los conjuntos de reglas, códigos y convenciones que organizan formas de interacción social, de comunicación y de identidad, y que las cuestionan y expresan”, agrega.
El pasado sábado, el partido oficialista, Morena, cuya líder moral es ahora la presidenta Claudia Sheinbaum, ha decido poner una suerte de “freno de mano” al desenfreno que ha generado la inminencia de las candidaturas rumbo a las elecciones 2027.
En ese sentido, es claro que hay una distancia con su antecesor, Andres Manuel López Obrador, quien no pudo sacudirse del todo la pátina del PRI, partido en el que militó y a la postre combatió.
Sin embargo, en la praxis centralizó el poder y adoptó como identidad algunas formas propias del tricolor. Tanto, que no pocos de sus pilares en su gabinete venían de ahí y terminó premiando a gobernadores, tanto del PAN como del PRI, con embajadas o consulados. Ese mensaje final desdibujó una lucha de décadas.
Manual de operaciones
Ahora bien, lo que ha trazado Sheinbaum es un manual de operaciones para normar o dar rectoría a las candidaturas, esto, habida cuenta de que en los estados hubo una desbordada cantidad de recursos empeñados en lograr espacios para 2027, como si se tratase de una pugna sin árbitro, cuando el país está controlado por un partido único: Morena, quien incluso busca la forma de debilitar a sus aliados: Partido Verde y PT, en un claro mensaje de lo poco que en verdad representan.
Parte de estas reglas tienen que ver con el uso desmedido de recursos para montar espectaculares, espacios de publicidad en revistas y encuestas de dudosísima hechura, y así también campañas en redes sociales con escaso o nulo fundamento técnico.
A su vez, quedan prohibidos para los militantes de Morena los eventos ostentosos, campañas de comunicación, así como la difusión de información falsa, ataques o campañas de desprestigio contra otros participantes, incluidos linchamientos digitales en redes sociales.
Lo que está haciendo la presidenta es expresar su forma, su “modo de ser” en la política, y en él, invariablemente ha decidido tomar distancia de lo anterior.
Desde luego su perfil de larga militancia en la izquierda y su formación académica la ubican en otro estadio de razonamiento diferente. Ella sabe lo que es dar la batalla y no fue en vano llegar para rendirse ante viejas y anquilosadas formas y estructuras.
Bajo esa misma tesitura, ha dado un paso firme para dimensionar a los aliados, para que dejen el lugar cómodo en el que, incluso en Quintana Roo, han logrado espacios a costa de los votos de Morena, como es el caso del PT, que sin la estructura de Morena, no podría sobrevivir ni un segundo solo.
Quiere la presidenta a fuerzas que cada uno de los diputados obtenga votos reales para ostentar una curul verdadera, y no la fantasía de las representaciones que acaban siendo designados por los partidos, en un círculo en el que siempre acaban los mismos: familiares y amigos. “El pueblo así lo quiere y así lo ha expresado”, ha dicho.
Toque de campana a tiempo
En Quintana Roo hubo de todo lo que el partido cercenó: eventos masivos de candidatos, espectaculares y algunos roces. Nada grave pero el toque de campana llega a tiempo para que la sangre no llegue al río. Quienes salen beneficiados o desilusionados son los candidatos que han invertido miles y millones en encuesta porque, si bien será el método, se sabe que al final el partido se reserva -en la letra chica- el poder hacerlas a un lado y determinar quién ostentará una candidatura. Así que las y los aspirantes que tanto invirtieron en campañas de redes y bardas, lo mejor sería que ahorren ese dinero y dediquen más tiempo al verdadero trabajo de campo, invisible quizás, pero siempre efectivo.
¿Qué es lo que viene?
El 22 de junio serán nombrados a los coordinadores estatales de las 17 entidades en las que habrá elecciones de las gubernatura, entre ellas Quintana Roo; y el 3 de agosto definirán los coordinadores de los 300 distritos federales -para integrar la Cámara de Diputados-.
Además, el 21 de septiembre serán elegidos los coordinadores municipales en los estados con renovación de ayuntamientos, y el 8 de noviembre designarán a los coordinadores de distritos locales en las entidades donde se renovarán congresos.
En conclusión, el oficialismo ha marcado una forma de ser, un estilo, que no tiene nada que ver con lo que venía sucediendo: con la fiesta que venía desarrollándose, con una acefalía que todo lo permitía y que, incluso, ha comenzado a encender focos rojos en los electores con gastos excesivos da representantes y funcionarios que ostentan espacios.
Candidatos y candidatas: están avisados, veremos a quién le sacan la primera tarjeta amarilla o roja en los próximos meses. Hay nuevas reglas.
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