
El Día de Muertos es una celebración muy emotiva para la cultura mexicana y un espacio para recordarnos lo efímero que somos y qué hacemos con el tiempo que nos es regalado junto a nuestros seres queridos.

Luciano Núñez
En el museo Reina Sofía, de Madrid está la obra de José Solana: “La procesión de la muerte”, que tiene una frase que revive por estos días en mí y que dice: “Memento mori. Memento pulvis, cinis, nihil” (Recuerda que vas a morir. Recuerda que eres polvo, cenizas, nada).
La muerte en México tiene una significación muy especial, una que no tiene en otros puntos del planeta. Es una celebración que incluye música, bebidas espirituosas, comida y el reencuentro con quienes se nos adelantaron. Tiene el color de la flor de cempasúchil y el tequila que se comparte en las grietas de algunas lápidas. El pan de muerto que tiene la forma de la eternidad, al menos para mí.
Otro ámbito
No se trata de un lamento vacuo, de lágrimas o canciones de época, sino de la convicción de que, quienes dejaron este cuerpo terrenal, están más allá, de otro modo, en otra forma de compañía que, a veces, es tan intensa como lo que llamamos realidad. Y que ahora algunos filósofos, como Markus Gabriel, denominan simplemente ámbito. Estamos en un ámbito y podemos, en estas fechas, vislumbrar ese otro que corre como un río paralelo y al mismo tiempo en todos los sentidos.
La muerte nos recuerda que la vida es algo tan precioso y que el tiempo es tan valioso, que los bienes materiales quedan reducidos al polvo cuando se piensa en la grandeza de la vida y la posibilidad de ser felices dentro de ella.
La Biblia dice: “Acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón”. Mateo 6:20-21. ¿Cuál es el verdadero tesoro?, porque allí estará tu corazón.
Recuerda que morirás
Memento mori, “recuerda que morirás”, se decía en la antigua Roma a los vencedores que creían que eran inmortales o que sus imperios durarían para toda la vida. Era una dosis para frenar la arrogancia y la soberbia que tanto espacio tienen en estos días. El concepto fue rescatado recientemente por la legendaria banda inglesa Depeche Mode, en su quinceavo disco también llamado «Memento Mori”, el primero como una alineación de Dave Gahan y Martin Gore, tras el fallecimiento del cofundador Andrew «Fletch» Fletcher en 2022. El arte siempre nos trae aquello que trasciende lo trivial y mundano porque el arte va siempre más allá.
Mensajes terrenales
En muchos ámbitos, sobre todo en el político, hemos asistido a una época en que, la vida de buena parte de nuestros líderes, se concentra en la acumulación de riquezas, de poder y de objetos cuyos precios rozan el absurdo. No menos oprobioso es el mensaje que recibimos a diario de los grupos delictivos que, en el afán de construir fortunas rápidas, se valen de la vida de las personas, algunas de ellas inocentes, para acumular riquezas, poder y tigres de bengala o hipopótamos en excéntricos jardines.
Memento Mori nos retumba por estas fechas repitiéndonos que lo único que tenemos seguro en la vida es la muerte. Por estos días me doy a la emotiva tarea de armar el altar de Día de Muertos y me doy cuenta de que la pérdida es cada vez más amplia. Conforme pasan los años la partida de seres queridos es una constante que nos prepara para lo que viene; nuestras mascotas, que son parte de la familia, también son eslabones de ese memento mori que nos aterriza para que, cada día vivido con nuestros seres queridos, sea un regalo precioso.
Se trata de una época de reflexión, en la cual, es oportuno preguntarnos qué estamos construyendo para el Memento Mori. Para cuando seamos polvo, cenizas y nada.
Te puede interes: Naderías totales | El Mundial 2026 y la interna morenista; Tulum y los “cambios” en gabinete



















