Las grandes cadenas hoteleras logran condiciones sumamente favorables para el retorno de inversión y exención de impuestos, a cambio de trabajos mal pagados y la devastación del medio ambiente.

Luciano Núñez

 

 

Por Luciano Núñez

 

Como sucede con tantos encuentros humanos efímeros e imborrables: rodeados de claroscuro misterio, hace diez años conocí a un catedrático brillante de la Universidad del Caribe, Alfonso de Jesús Jiménez Martínez. Me firmó su libro Cadenas Hoteleras y en él encontré una mina de información inagotable hasta hoy, después de haber sido publicada en 2010 por editorial Miguel Ángel Porrúa, que me hermana a él por el lanzamiento de mi primera novela Magnificens Cancún, en la misma casa editorial.

Leí muchas veces aquel libro y no ha cesado en mí el asombro por la docilidad con la que Quintana Roo ha entregado su capital más preciado: su entorno natural de exuberante belleza y la fuerza de su gente, a cambio de empleos mal pagados y una devastación acelerada. Es por ello que he dado en llamar a esta columna la II Conquista, a raíz de la última reunión de autoridades actuales y electas en España para lo que será la inversión millonaria que viene en los próximos años, en Tulum y Felipe Carrillo Puerto, donde no existe infraestructura social ni urbanística para el inmenso desarrollo que apuntan desde Europa en torno al nuevo aeropuerto, el puente sobre la laguna Nichupté, para lo que será la tercera parte de la Zona Hotelera de Cancún, y Costa Maya, cuya ciudad de apoyo depende de unas pocas avenidas mal pavimentadas para su creciente flujo vehicular.

Primera conquista

Jiménez Martínez describió a detalle lo que yo he dado en llamar la Primera Conquista. Con gráficas y datos duros, demuestra el escritor que en los años 80 la participación de cadenas estadounidenses era preponderante en México, le seguían las cadenas de Francia, Suiza y Japón.

A partir del segundo lustro de los 90 se inicia y expande la presencia de cadenas españolas, en particular, de turismo, que conjuga varios factores. Por un lado, reseña el autor, “la problemática asociada con el medio ambiente en los litorales españoles, los que han sido desarrollados intensamente en los décadas doradas del impulso turístico español (Mallorca), y donde se diagnosticaban problemas de saturación, agotamiento de recursos y, con ello, dificultad de las empresas para expandirse y crecer”.

Es por ello que, nos narraba el catedrático, los inversionistas encontraron condiciones favorables en Latinoamérica, en espacial México, favorecido por sus recursos de naturaleza y patrimonio, pero también, “por las benévolas condiciones que los gobiernos otorgaron a la inversión extranjera, el estímulo financiero vinculados con la política de las instituciones financieras”.

CADENAS HOTELERAS. ESTRATEGIAS Y TERRITORIO EN EL CARIBE MEXICANO (INCLUYE CD). JIMENEZ MARTINEZ ALFONSO DE JESUS. Libro en papel. 9786074013511 Librería El Sótano

Con información de primera mano, Jiménez Martínez nos contaba en Cadenas Hoteleras que estos capitales encontraron en muchos países del Caribe, Centro y Sudamérica, condiciones favorables para la inversión, como como flexibilidad fiscal. Sin embargo, ningún gobierno local nunca ha podido transparentar qué beneficios fiscales existen para entregar un cheque en blanco por invertir en tierras mexicanas, principalmente en sus litorales.

Un factor clave que contribuía a la saturación de los centros turísticos españoles de litoral, es que tenían ya experiencia y efectos derivados del turismo masivo. Un estudio financiado por la Unión Europea, Ibatur y Turespaña, encontraron graves repercusiones ambientales por el incontrolado desarrollo turístico, así como graves problemas potenciales de afectación de los recursos naturales y de disposición de agua. Uno de los más importantes destinos del turismo de playa europeo, Mallorca, en Baleares, fue uno de los estudiados y las conclusiones fueron relevantes: daños ambientales y sociales del desarrollo turístico masivo.

Ello obligaba a mirar para otro lado. No es por ello casual que las empresas hoteleras españolas inician su búsqueda de internacionalización en territorio que conocen y, con los que tienen afinidades de idioma y cultura, derivaras de las épocas coloniales. Meliá, Barceló, Oasis, Riu, Iberostar y Fieta, y en el segundo lustro de los noventa Occidental y NH.

A poco más de 20 años de la primera conquista es casi un milagro encontrar cangrejos azules, avistamiento de delfines (en playa Delfines), coatíes o especies endémicas que fueron parte del paisaje de Cancún. Toda conquista trae un costo que pagar.

El cónclave con Félix González

“Un mes después de asumir el cargo de gobernador del Estado, fue reseñada una cena que se verifica en Palma de Mallorca, en el hotel Meliá Victoria, donde el gobernador Félix González Canto, se encontraba con los más importantes hoteleros de Baleares y el gobernador de la comunidad autónoma, Jaume Matos. Estuvieron Gabriel Escarrer, del Sil de Meliá, Simón Barceló, Pablo Piñeiro, Carmen Riu, Abel Matus, Abel Matutes, Juan Jull, José Córdola y Miguel Fluxa”, dice en la página 242. “El propósito de la reunión era promover más inversiones y comprometer el apoyo gubernamental: agilidad y marco legal, permisos, fideicomisos y marco laboral). De aquí se derivan más inversiones con muy alta rentabilidad para unos, y para los otros, una precaria participación local, reducida a empleos frecuentemente mal pagados y con una alta incertidumbre laboral”, dice el libro. Agregaría por mi parte que, en algunos casos laborales, las condiciones se parecen a la esclavitud post-pandémica, donde incluso se trabaja en horas de descanso.

Ante la segunda conquista

Estamos ahora frente ante lo que se asoma como la Segunda Conquista de la hotelería española para ocupar los restos de litorales que le quedan a la Zona Hotelera de Cancún, para seguir con Costa Maya y Tulum. Los empresarios españoles no dejan de sonreír para las fotos: todavía se pueden exprimir más las tierras conquistada desde hace cinco siglos. La gira por España ofreció algunos datos concretos: 1,250 habitaciones en el último trimestre del 2022; 750 habitaciones para 2023 y otras dos mil  para 2024 en las reservas territoriales que ya tienen los distintos inversionistas.

No se trata de desdeñar la inversión extranjera, todo lo contario, sino ver bajo qué condiciones se desarrollan: si a costa de entregar el capital humano, con trabajos no directivos y horarios esclavizantes para locales y sueldos de pacotilla; y además, el néctar de los recursos naturales, cuyas ganancias no generan impuestos ni mucho menos el dinero se quedan en suelo mexicano.

Parecería que la Fantasía de Banqueros que describió Fernando Martí en su libro ha terminado siendo una Fantasía de banqueros para hoteleros españoles. Nada más que los conquistadores ya no vienen por oro ni plata, sino por mano de obra y playas, manglares y el poco suelo que nos queda. Una conquista, que además, como todas, tiene muchos aliados. A Alfonso de Jesús Jiménez Martínez no lo volví a ver más, pero ha sabido dejar un buen testimonio de lo que ha ocurrido aquí.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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