El mundo feliz de la política no existe: la destreza es administrar tanto la victoria como la derrota.

 

 

Por Luciano Núñez

La concentración de riqueza como de poder suelen ser armas de doble filo, si es que no se administran con milimétrica destreza. En ese mundo de aparente felicidad que ofrecen los «carros completos», la consecuencia suele ser corrosiva: el bumerán cuando regresa siempre lo hace por detrás.

En el ámbito de la política local si hay un ejemplo de los carros completos fue el gobierno de Roberto Borge Angulo, que vale recordar, acabó en infortunio: cárcel para él mismo y un grupo de colaboradores, después de haber vivido las mieles electorales. Ganó los 10 municipios que existían para ese entonces y la mayoría de los 15 distritos, a excepción del 6.  Casi un 10 como en de Nadia Comaneci.

Ahora, que Quintana Roo se aproxima a la línea de las elecciones del 2 de junio, ¿conviene al partido que ahora concentra los recursos y el poder: la alianza de la 4T, arrebatar todo, cueste lo que cueste y a como dé lugar?

Roberto Borge (izq.) y Félix González (der.)

Yendo más atrás, el gobierno de Félix González Canto tuvo, se diría, la fortuna de convivir con el panismo: había municipios como Cozumel, donde ondeaba la bandera azul del PAN; e incluso, la alianza PRD-PT- Convergencia se quedó con Cancún a mitad de su mandato. Si no hubiera endeudado como lo hizo al estado se diría hoy que fue todo un demócrata.

Ya más aquí en la línea del tiempo, el entonces priísta Carlos Joaquín González ganó ampliamente, pero como opositor interno, porque venía de padecer la imposición del sistema arrollador del PRI: aparentemente no lo necesitaban. Fue literalmente expulsado del PRI y recibió el apoyo del PAN-PRD para ganar con un discurso que concentró principalmente el descontento social y político. Ya como mandatario, su decisión fue ir dejando libres o, más bien cediendo, los espacios a la 4T, donde terminó su legado político: mitad en el Partido Verde y mitad en el guinda.

“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”

¿Qué ventajas tenía Joaquín González cuando ganó y revirtió el carro completo que lo había dejado fuera?: era la única voz disidente en la marea tricolor, además, apoyado por severos abusos de poder y yerros del ex mandatario del PRI.

Su voz resonó en el Sur inconforme como en el Norte: exhibió la manipulación grosera de la justicia laboral, la apropiación de terrenos del estado a precio de ganga y los ataques constantes a la prensa. Nunca más atinada la frase atribuida al escritor John Edward Emerich Dalkberg Acton, más conocido como Lord Acton. “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Dadas algunas señales que ha dado Morena, el escenario pareciera configurarse para ir por todo, pero conviene preguntarse: ¿Cuál será el escenario para el próximo proceso electoral en 2027? ¿Cuáles serán las voces disidentes que quedarán sueltas?

Los focos rojos

Por ahora los municipios donde se espera una mayor competitividad son Solidaridad, Tulum y Cozumel. En el primero la alcaldesa Lili Campos ha salido a proclamar su candidatura prácticamente como una hazaña: hubo demasiada presión para que no se presentara: “Las campañas sucias, las mentiras, las acusaciones falsas, desde aquí les decimos: no nos van a parar”, dijo sin cortapisas.

El episodio de Felipe Carrillo Puerto deja muchos interrogantes, aunque también algunas certezas. José Esquivel, ex alcalde que sería candidato del PRD, no salió de prisión sino hasta que subió en sus redes sociales que ya no sería candidato. ¿No es acaso un cruce demasiado extraño y evidente entre justicia-política y elecciones?

Otros ex alcaldes, alguno de ellos incluso filmado recibiendo pacas de dinero, no han pisado ni siquiera la oficina anticorrupción para aclarar sus episodios ni sus boyantes fortunas; hay otros sobre los que pesan severos desvíos de recursos públicos y demandas penales, y ahí el peso de la ley no ha sido parejo. Entiéndase que, con ello, no se entienda que hay una defensa del alcalde carrilloportense, sino lo extraño de las circunstancias en las que fue detenido y liberado.

El alcalde de Tulum, Diego Castañón, ha enderezado una campaña de lodo a su adversario y ex secretario general, Jorge Portilla Mánica, además de prometer terrenos a quienes asistan a sus eventos y ahí la justicia electoral no ha llegado. Es tierra de nadie. Roberto Palazuelos, candidato al senado de Movimiento Ciudadano, también dijo que la carpeta de investigación que le abrieron, por un presunto despojo, en el municipio se Tulum, tiene que ver con otro ataque a su participación en política.

Final abierto en Cozumel

Donde se ha complicado sobremanera el terreno es Cozumel. Allí gobierna la morenista Juanita Alonso, quien le arrebató con buenas armas el terreno al PRI, después del severo endeudamiento en el que lo había dejado el tricolor para financiar campañas. Lo cierto es que hubo cortocircuito entre Alonso y el Partido Verde y, al parecer, amenazan con sacarla del camino para imponer a un candidato. ¿Cómo se vería la alianza quitándole la posibilidad de reelección, después de haber enderezado las finanzas y consolidar a Morena en la Isla de las Golondrinas? Si es así, ¿para dónde inclinará la balanza la alcaldesa?¿A dónde irá el voto de sus seguidores, en un escenario político donde el ganador queda siempre a distancia milimétrica? Final abierto. O quizás el Partido Verde ya se quedó con prácticamente todo.   

Todas estas no son situaciones que escapen al análisis de la ciudadanía, esto, en aras, como se dijo, de acumular poder y repetir los tan conocidos “carros completos del PRI”. ¿Se vale todo? Aún con todo, Andrés Manuel López Obrador ha sabido dejar en su esquema político resquicios para la oposición. Incluso muchos de ellos acabaron en embajadas y consulados.

Nada es azaroso. Tampoco ha metido a la cárcel a Enrique Peña Nieto ni lo hará, porque se entiende que, con una olla a presión en las manos, necesita un mecanismo que descomprima la ebullición máxima.

¿Cuáles serán esos mecanismos para que Quintana Roo no caiga, otra vez, en el viejo error de quedarse con todo y a toda costa?

¿Hay un arquitecto/a con trazo fino para ello? Estamos próximos a saberlo.

 

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Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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