
Por Luciano Núñez
Un buen bistec es un cuento clásico de Jack London. Es una gema literaria que crece conforme avanza el relato en el que Tom King, un boxeador entrado en años y en declive deportivo, tiene una última oportunidad para acabar de la mejor manera su carrera. Supo tener años de gloria y bonanza que acabaron y busca con su último aliento salir de la pobreza que ha enflaquecido a su esposa y sus bolsillos. Necesita para su empresa sólo un buen bistec para dar una pelea digna ya en su cuesta abajo, en el inexorable declive.
No avanzaré mucho más en la trama para que puedan deleitarse con el cuento sin espoilear (demasiado) el final.
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Peores índices de México en seguridad

Vino a la memoria este relato genial después de la presentación del Complejo de Seguridad, C-5, que sin dudas, será una herramienta para generar la paz que tanta falta le hace a Quintana Roo, que tiene hoy los peores índices en seguridad del país: segundo en delitos comunes por cada 100 mil habitantes, incremento en el índice de secuestros y, sobre todo, violencia contra las mujeres, con feminicidios y la tan actual violencia política de género.
Era para el gobernador Carlos Joaquín una oportunidad única (sí, de oro) para salir un poco mejor parado de su administración que trajo todo, menos el cambio que había prometido en su campaña.
Basta decir que en el Sur del Estado hay quienes añoran y hasta extrañan a Roberto Borge para dimensionar el tamaño de la decepción que, eso sí, se tradujo en una paliza electoral que dejó los cuatro distritos federales en Morena y 8 de 11 municipios.
Violencia política y de género

Pareciera que el equipo del “Cambio” (en ese no ver la realidad) festeja una goleada en contra por la recuperación de Solidaridad, empañada de violencia de género y a los Derechos Humanos de la alcaldesa Laura Beristain, que osó enfrentar a Carlos Joaquín de manera directa en los múltiples atropellos de Estado. Desde la intentona de imponer por la fuerza Mando Único y la violación de garantías individuales con el allanamiento de su domicilio el día de la elección pasada.
En ese sentido, ha sido patética la labor de Morena para defender, no ya la elección, sino el atropello del cateo y la detención de 15 de sus militantes. Señor presidente Andrés Manuel López Obrador: ¿Dónde está lo demócrata de Carlos Joaquín?, ¿Cómo decir saldo blanco en elección con 15 presos políticos, y un aparato estatal que se fue encima y de lo que quería arrebatar y lo hizo de una manera burda y violenta?
Tuvo y lo dejó ir
Así como el pugilista King buscaba un trozo de carne que le diera fuerzas para la última y épica pelea, el gobernador tuvo al frente la obra que hiciera menos penosa su salida con la inauguración del C-5. En una maniobra que escapa a toda lógica de la imagen política y a la política misma en niveles más elementales, decidió que fuera la fiesta de reaparición y despedida de su funcionario más cuestionado, Alberto Capella, investigado aún por la violencia en el miércoles negro de Cancún, en el 9/11, cuando una marcha feminista terminó con incendios y disparos con armas de fuego.
Capella podrá ser —se reconoce— un buen gestor, podría ser eficiente en acuerdos no dichos, pero representa la cara más truculenta y oscura de la administración. Sin embargo, Joaquín decidió obsequiarle una noche inolvidable con todos los reflectores develando la placa del que será el centro de mando, que habrá que analizarse, bajo qué personal quedará cuando el próximo año asuma el poder un nuevo gobierno.
El comensal oscuro

La diferencia entre el boxeador Ton King y Joaquín, es que el primero nunca consigue masticar ese bistec que le diera las fuerzas necesarias para su etapa final, para un golpe demoledor; y el gobernador sí lo tuvo servido en la mesa, frente a sí, y decidió que el comensal fuera la sombra más nítida de su gobierno.
No habrá otra obra de este calado que distinga el legado (si lo hay) del gobernador panista, empequeñecido por sus decisiones, como la de entregar el gobierno a personajes que han hecho todo por tragarse a su frágil estrella. Uno, Juan de la Luz, por su ostracismo y dominio (pareciera absoluto) de las decisiones políticas; el otro, Capella, por su extrema exposición con el triste desenlace; sin olvidar su secretario de hacienda, Juan Vergara, que terminó preso y salió para seguir operando en su círculo más cercano del gobierno estatal.
Era la última oportunidad para hacer menos penosa la salida, acaso menos visible la revelación de quiénes son los que verdaderamente mandan en el estado.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide.
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