Por Luciano Núñez

 

En la película Mejor Imposible, protagonizada por Jack Nicholson, Melvin es un novelista obsesivo-compulsivo que ha perdido la inspiración, y que además, es poco apto para vivir en sociedad como consecuencia de sus manías. Su mundo tiene una forma que no se ajusta a la de los cánones de la llamada normalidad.

Lo inverso es Peor Posible, título que se ajusta al actual Congreso del Estado, cuyo tránsito en dos años (a cargo de Morena y el Partido Verde), ha ido del escándalo al despropósito, y que culminará seguramente con la aprobación de la Ley que les permitirá reelección hasta por 12 años para los actuales integrantes.

¿La razón? Muchos de ellos suspiran con ser candidatos en 2022 y la legislatura es una fuente de más de 485 millones de pesos, recursos no menores para campañas, con gastos no transparentados como fue denunciado desde la legislatura anterior.

Inicio penoso

El Congreso del Estado inició esta gestión con la penosa pugna de Morena por el manejo de la bancada, y a través de ella, la administración y manejo de los recursos. Intentaron “darse de alta” con una ley que no estaba vigente, cuando tomó control inicialmente Edgar Gasca. Semanas después lo revirtió Reyna Durán, que por esos giros de la política terminó en la bancada del PAN, como tantos otros que llegaron por un partido y hoy transitan en otro, como Ana Pamplona, del PT al PRD.

Recinto tomado

Con la ayuda de la 22 de Enero, Reyna Duran logró dar cierta estabilidad unos meses al Congreso hasta que llegó el Partido Verde, con Gustavo Miranda, que le tocó hacerlo a pocos meses de la entrada de la pandemia. Antes de eso, desde noviembre y hasta febrero, las instalaciones de la legislatura estuvieron tomadas por los grupos feministas que pedían la despenalización del aborto, lo que provocó que los congresistas se reunieran en un recinto alterno, desalojados de su edificio en bulevar Bahía.

Aprobaciones de escándalo

A dos años, este Congreso aprobó dos reestructuras de deuda pública que generan anualmente más de 3 mil 500 millones de pesos en costos de servicio de deuda; y dos proyectos que causaron polémica: el puente sobre la laguna Nichupté y los 820 millones de pesos para supuesta obra productiva.

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Con una aplastante mayoría de Morena y el Partido Verde, fue sin embargo el PAN el que tuvo control de las decisiones y, en ese sentido, los diputados han dado más para el olvido que para auto-regalarse la posibilidad de continuar. El argumento que sostienen es que, con más de una década, aprenderán a legislar en una dinámica de premios y castigos electorales.

Casi nadie se salva

Unos por faltistas, otros por improductivos, por chapulines y traidores a su propio partido, se diría que casi nadie se salva de la reprobación. Sin transparentar todavía los recursos de la pasada administración, Eduardo Martínez Arcila (dos legislaturas como plurinominal) lanzó mensajes esta semana con ansias de ser candidato en 2022. El único político del PAN que jamás ha participado en una contienda electoral y con los peores resultados electorales en su paso por la dirigencia del partido hasta hoy. Una afrenta a la militancia panista que por años pugnó un cambio que ha servido para beneficio de un grupo cada vez más reducido. Quedó más que claro el mensaje en la elección, con cuatro diputaciones federales para Morena y 8 municipios.

Martínez Arcila, además del “Día del Hombre”, es creador de la Junta de Coordinación Política, Jucopo, con la única finalidad de tener el control en la salida de sexenio. Una forma corta de ver y manejar el poder y que ha generado una inestabilidad institucional inédita en el Congreso del Estado. En sus cuentas, la salida del gobierno está antes que la institución.

Hubo una época mejor

No siempre estuvo todo tan perdido. Vale recordar que hubo una legislatura Constituyente que supo hacer historia con Pedro Joaquín Coldwel, Alberto Villanueva Sansores, Abraham Martínez Ross, José Cirilo Flota Valdéz, Sebastián Estrella Pool, Mario Ramírez Canul y Gilberto Pastrana Novelo, quienes participaron en la creación del Estado y sus leyes primigenias, en la construcción de un estado fuerte que sea un nuevo faro de México.

Entristece -no hay otra palabra- saber que la Coparmex propuso días atrás que la Legislatura desaparezca ante la desopilante idea de perpetuarse después de tan caótica gestión.

Ha sido la peor legislatura posible, como el personaje de la película: de espaldas a la sociedad y con serios problemas para convivir en un plano de normalidad.

 

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad. 

Actualmente es director general de Grupo Pirámide.

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