
Por Luciano Núñez
El título de este artículo está inspirado en el libro: El Atroz Encanto de ser Argentino, del escritor Marcos Aguinis. La inspiración viene a raíz de algunas conclusiones que deja el pasado legislativo y el proceso electoral que acaba de suceder en Quintana Roo.
La primera y lapidaria conclusión del proceso electoral está marcado por la cifra de ciudadanos que no asistieron a votar: el 80 por ciento. Nuestro estado se destacó justamente en el país por ser uno de los más apáticos en un proceso intermedio. ¿Acaso ninguno de los políticos: nuevos y experimentados, ha logrado llamar la atención de los electores con propuestas?, ¿o es el reflejo del resultado de años de traición y decepción a la confianza entregada.
Antecedentes oscuros
Vamos un poco para atrás y entender cómo ha funcionado el templo legislativo de Quintana Roo. Durante el gobierno de Félix González Canto, del PRI, la oposición logró mayoría uniendo al PAN, PRD y el entonces Convergencia. Es decir, el bloque conformado por diputados de oposición era mayor que el del PRI y aliados. Lo que sucedió es sencillo: los diputados fueron renunciado a representar a sus partidos para dejar así el voto abierto a la «maletiza».
Rápidamente el PRI logró ser mayoría bajo la tutela del Ejecutivo. Con toda razón, quienes votaron por la oposición vieron cómo ríos de dinero se llevaban sus votos hacia otros designios. Pero para no irnos tan lejos, la actual legislatura pudo ser también del PRI y Aliados, aunque ahora bajo gobierno estatal del PAN-PRD. Ustedes se preguntarán con toda lógica, ¿qué pasó? Los tres diputados de Morena se declararon independientes, otros del PRI siguieron el mismo camino y, en pocas semanas, el Congreso se había convertido en azul y amarillo. De nuevo los electores se quedaron mirando (como el chino) cómo la configuración del Congreso se transmutaba en algo que no reflejaba la intención de la elección. Con sólo ver estos dos antecedentes podemos entender el 80 por ciento de abstencionismo. No hay así campaña del Ieqroo que llame a votar para asistir a una nueva traición.
Tránsfugas
Desde esta columna se ha hablado de quienes practican el transfuguismo, que viene de tránsfuga. Dice la RAE que es la persona que pasa de una ideología o colectividad a otra. Además de ver cómo los diputados electos se pasan de un partido a otro, hemos asistido a sesiones realizadas contraviniendo la ley en hoteles, aprobando cuentas chuecas, incluso de ex funcionarios hoy presos. ¿Qué sanción han recibido los diputados que han traicionado al Estado? Ninguno. Por ahora sólo han recibido la espalda de la gente que no confía en quienes han dilapidado la confianza para enriquecerse en tres años. Sería sensato crear un organismo dentro de los partidos que impida el transfuguismo y, que además, pueda sancionar a sus diputados que votan cuentas públicas que lastimen al erario.
Actualmente, Morena y el Partido Verde lograron más votos que el oficialismo, la pregunta obligada es: ¿Cuántos de ellos están a la venta? En pocos días lo sabremos…
******
(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.
Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.
Nadería anterior…



















