Con motivo del cuarto año de gobierno de la 4T, el presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció un informe ante una multitud de 1.2 millones de personas en el Zócalo de la Ciudad de México.
Destacó la Obra pública, con el Tren Maya y la fuerte apuesta a las refinerías para procesar petróleo, la Guardia Nacional y el haber privilegiado a los pobres. “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, insistió.
Por Luciano Núñez
La canción “Ojos color sol”, de Calle 13 y Silvio Rodríguez, propone en su estructura una construcción de un mundo al revés. “Un verso en riversa”, da pie en una estrofa Residente y Rodríguez desarrolla la idea: “En la academia militar enseñan medicina/Y los banqueros ahora dan viviendas y comida/Ya nadie sabe ser feliz a costa del despojo/ Gracias a ti y a tus ojos…”. Ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó un informe con movilización incluida, en parte para informar y, también, para contrarrestar la marcha en apoyo al INE. Salió bastante bien librado.
Fueron varias horas las que abarcó esta especie de misa masiva (con procesión incluida), como si el que hablara fuera el sumo pontífice de una religión que, así como tiene fanáticos, también tiene millones de detractores. En eso, AMLO ha polarizado el país y, bajo el lema y programas para ayudar “primero los pobres”, se ha quedado con el apoyo de más de la mitad de un país que todavía tiene a gran parte de su población en franjas de pobreza e indigencia.
Lo que no fue

Apelando al estilo de Residente y Silvio propongo analizar primero lo que no fue López Obrador, de acuerdo a los pronósticos más agoreros de la oposición, hoy referenciados como neoliberales y conservadores, según la narrativa amloísta.
Decía la derecha mexicana que AMLO era “un peligro para México” y que México se convertiría en algo parecido a Venezuela. Nada de ello ha ocurrido. Lejos de eso, el país tiene una economía muy estable, eso sí con inflación, pero con un peso fuerte que incluso ha bajado a niveles de 18 pesos frente al dólar, desarrollo económico, empleo y hasta liderazgo político en lo que respecta al continente americano.
La publicidad decía que sería algo así como la reencarnación de Fidel Castro y Hugo Chávez. Y lo primero que le pidieron a grito partido en un zócalo lleno fue la reelección. Y los atajó de entrada, fiel al precepto maderista: “Sufragio efectivo, no reelección”. Cuatro palabras que llevan mucho sacrificio y heroísmo para pasar por alto en esta tierra. Insistió que no habrá reelección.
El país no estalló por los aires, como lo pronosticaban los profetas de la ultraderecha. Nada de eso pasó para fortuna de un país que merece un mejor destino.
Tiene otros datos

Según el informe de AMLO, fue eliminado el llamado “outsoursing” que precarizaba el empleo y aumentó el salario mínimo, que pasó de 88 pesos a casi el doble para el año que viene; y creó su gobierno más de un millón de empleos; 4 millones de becas y apoyo a más de 10 millones de adultos mayores, a través de diversos programas sociales.
Fiel a su narrativa, López Obrador dijo que ante la disyuntiva de contraer más deuda pública para salvar “a los de arriba”, como ocurrió con el Fobaproa, dijo: “¡Al carajo con eso!”. Esta vez la ayuda sería para “los de abajo”.
La fórmula para hacerse de esos recursos resulta simplificada, de acuerdo a sus datos, en la eliminación de la corrupción y el haber acabado con los lujos y el derroche en gobierno, el cobro de impuestos a grandes empresas y bancos. Aseguró el presidente que eliminar la corrupción generó ahorros por 500 mil millones de pesos. Y que el gasto de presidencia pasó de 3 mil millones de pesos anuales a sólo 600 millones. “No se ha comprado ni un solo auto para el ejecutivo federal”; presumió.
Obras y gasolinas para ser autosuficientes

Un párrafo importante fue el subsidio a las gasolinas para atajar un poco la inflación, “es una estrategia que nos funcionó”, presumió frente a la multitud que fue de todos los rincones del país, incluida la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama y un vasto contingente.
Párrafo aparte fue la rehabilitación de seis refinerías, la compra de una en Texas por 600 millones de dólares y 11 mil millones de pesos para la refinería Olmeca y las procesadoras de Tula y Salinas Cruz. Y aseguró que a finales del año próximo México será autosuficiente en gasolinas.
Salió también a defender su obra del aeropuerto Felipe Ángeles y dijo que su gobierno emprendió la reforestación más grande del Mundo con 30 mil Millones de pesos anuales donde trabajan 450 mil campesinos.
Quintana Roo
La obra que destacó de Quintana Roo es la construcción del Aeropuerto Internacional de Tulum (municipio que actualmente gobierna Marciano Dzul Caamal) y los 1554 kilómetros del Tren Maya, que tendrá 42 trenes con 219 vagones, “la obra ferroviaria más grande del mundo”, volvió a apelar al calificativo de estilo brasilero.
Sobre una de las áreas más criticadas por la oposición: Seguridad Pública, dijo que los delitos federales bajaron, en 27 por ciento, en particular, llamó la atención la cifra del secuestro que bajó en un 68 por ciento, para luego destacar la preparación de 123 mil elementos de la Guardia Nacional, que tiene ya más que policías estatales y municipales. “No hay García Luna”, comparó con el gobierno de Felipe Calderón, cuyo secretario de seguridad se encuentra preso en Estados Unidos. “No se hacen acuerdos con grupos de la delincuencia organizada”, enfatizó. Y pidió un aplauso para los más de 40 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos y enviaron alrededor de 60 mil millones de dólares y es actualmente la principal fuente de ingresos. Para luego destacar que su administración no entregó ninguna concesión para explotación minera.
Agradeció a su esposa Beatriz Gutiérrez Müller por la difusión de la cultura de la lectura y detalló que su gobierno imprimió más de dos millones de libros de obras fundamentales.
Promediando el término de su discurso de más de 100 puntos, destacó que su prioridad son los pobres y que no existe ingobernabilidad, que hay libertad de expresión y derecho a disentir. “Tenemos vocación de justicia y democracia”, exaltó.
Pensamiento y acción: Humanismo

Para el mandatario la política es pensamiento y acción. Y definió que su corriente se puede sintetizar como un “humanismo mexicano”, respaldado en la grandeza cultural milenaria. No desaprovechó en encuentro para enumerar entre los referentes ideológicos: Miguel Hidalgo, Francisco y Madero, Ricardo Flores Magón y adelantó que el año que viene será dedicado a Francisco Villa. Calificó a Benito Juárez como el mejor presidente que ha tenido México y destacó que la política es profundamente humana en su esencia.
En conclusión
No ha sido AMLO lo que la oposición pronosticaba. México hoy tiene otro rumbo que ha dividido lógicamente las aguas: hay un México polarizado; sin embargo, a cuatro años de su gestión de gobierno se puede afirmar que es un presidente que se animó a construir un programa diferente, a trazar un pilar ideológico para heredar un puñado de programas y obras que, seguramente le supervivirán, como también es seguro que dejará a su sucesor/a para el próximo sexenio. De AMLO se puede decir de todo, menos que se ha traicionado a sí mismo. Mantiene el discurso con el que comenzó su gobierno y ha tenido muchos aciertos, tropiezos y yerros, como todo mandatario. El país está de pie y avanzando.
La oposición lo ha medido mal y, como ya presumió, les ha ganado la batalla ideológica y el respaldo popular. Tiene al pueblo de su lado y ese lado es el mayoritario, un pueblo postergado y “con sed de justicia”, como decía Luis Donaldo Colosio. Frente a un Joe Biden, que apenas alcanza el 40 por ciento de apoyo y un Lula Da Silva que logró ganarle a la derecha en Brasil con un escasísimo margen, AMLO es sin dudas el referente político de toda América, quien ha dado frente a la pandemia, sin frenar la economía (algo que Argentina no supo hacer) y a las grietas que le han producido a su administración la salida de servidores de altísimo rango, como el Secretario de Hacienda, el empresario Alfonso Romo y el fiscal Santiago Nieto, entre otros.
Viene ahora el tramo final de su mandato en el que deberá cerrar obras torales que legitimarán su apuesta que ha sido, eso sí, a todo o nada. Hasta ahora, más del 60 por ciento de la población lo aprueba y, como dice la canción en reversa: “En las guerras se dan besos y ya no se pelean”. Por ahora esa estrofa está al revés y la oposición deberá construir, sin golpes y desde lo ideológico, para contrarrestar a un político que aguanta y tiene una corriente sólida que va para rato.
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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