
Por Luciano Núñez
A todo o nada. Así parece que es la máxima de MORENA en estas elecciones en las que apuesta todo para ganar, aunque las alianzas pueden ser un frente difícil de roer.
Alianzas
De acuerdo con la encuesta que publica hoy en periódico nacional Reforma, el partido de AMLO gana contra partidos divididos, pero no es así cuando, por ejemplo, el PAN-PRD-MC van juntos. Sin dudas, las alianzas será una jugada finamente organizada de manera tal que López Obrador vaya a su famoso rancho en vez de tomar las riendas del país.
Verde en Cancún

Desde hace días se especula fuertemente de las alianzas: que el Partido Verde iría solo, por ejemplo, es la más descabellada locura de todas. El partido del Tucán siempre ha utilizado la misma estrategia, ¿por qué?, porque le funciona. Al menos en Benito Juárez, el Verde no ha logrado mayoría de edad y necesita de la CROC y otros sindicatos para poder ganar: esos sindicatos son del PRI. Y otro caso son los negativos estilo AMLO de Remberto Estrada Barba: lo conocen todos, pero igualmente lo repudian.
PES llegó tarde
Por otro lado, Morena está trabajando una tensa negociación con el Partido Encuentro Social, PES, cuya trama se tensa conforme pasan los días. En el caso Quintana Roo -donde Morena tiró a la hoguera todos sus principios – postuló a los felixistas de hueso colorado Marybel Villegas y Luis Pech, que ya tendrían sus senadurías en su costal; en ese sentido, al PES le tocaría luchar en Benito Juárez; pero ahí la mejor posicionada es Mara Lezama, de acuerdo con varias encuestas, que no tiene afinidad partidista con el PES. Así las cosas, la “moneda de cambio” serían las diputaciones federales y no hay más señores, están llegando tarde.
Chanito, el único que mide en positivo

Un dato que llama la atención a los numerólogos de las precampañas, es que el priísta que mejor mide es Chanito Toledo, cuando es postulado para la senaduría; sus negativos y positivos dejan saldo a favor; caso contrato es el de Raymundo King, que ostenta un negativo en la lectura, es decir, no sale del bajo 0.
En pocas palabras, tanto el PRI como el Verde apostarían por la reelección en casi todos sus frentes, como se dijo en columna anterior, sostenidos en que se han encontrado con buenos números, control y viento a favor. La estrategia parece ser consolidar lo que hay, para después en 2019 ir por el control del Congreso del Estado. Un asunto que el gobernador Carlos Joaquín González deberá valorar ante la arremetida local.
Dilema
Ahora bien, el dilema de los alcaldes será: ¿solicitar o no la licencia?, ¿qué significado tendrá para los electores el hecho de salir o no de la silla a disputar la elección?
Ayer en conferencia de prensa, los representantes nacionales del Partido Verde dijeron que será una decisión de cada candidato optar por licencia o no licencia; en este caso son dos: Laura Fernández y Remberto Estrada. Esto, tomando en cuenta que la Suprema Corte sentó precedente con un fallo del caso de Mérida, ya expuesto en este medio (ver notas abajo).
Golpe de timón

Finalmente, el PRI ha dado un golpe de timón con la estrategia de colocar al neopriísta, José Antonio Meade, con excelentes relaciones en Quintana Roo; sobre todo, con Pedro Joaquín Coldwel, Secretario de Energía, quien durante el pasado proceso electoral invitó a un grupo de chetumaleños a una cena, donde compartieron puntos de vista con entonces candidatos. En esa mesa -también estaba Luis Videgaray Caso-, no estaba justamente Mauricio Góngora, para despejar dudas.
Será un tiempo de alianzas y de números. Un tiempo en el que Margarita Zavala buscará tener su rostro en la papeleta con el afán de restar al PAN y sumar a donde el viento de los intereses la lleve; idéntico caso será El Bronco, una rotunda decepción para los independientes que buscaron en él un aire fresco. Nada. Es un tiempo de a todo o nada.
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Por Luciano Núñez (*)
(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.



















