
Después de un proceso electoral en el que el partido azul no ganó ni una sola posición, la dirigencia parece enfilarse al oficialismo. Hubo solo dos aspirantes: una, la actual dirigente Reyna Tamayo, que goza de las mieles del oficialismo, y una retadora con tablas, Susana Martínez, pero sin estructura.
Por Jaguar Negro
No caben dudas de que es tiempo de mujeres para la política quintanarroense. La alineación desde la presidencia de la república a gubernatura y presidencias municipales ofrece un panorama muy claro en ese sentido.
Y en esa sincronización de género, la convocatoria del PAN determinó que la próxima dirigencia en Quintana Roo será, también, para una mujer. No es secreto que el partido azul ha sido controlado por un oficialismo totalmente servil, sin un ápice de espacio para llamarse oposición, encabezado por Reyna Tamayo, actual diputada y ex regidora, de la línea de Marko Cortés, cuyo alfil, Jorge Romero, acaba de ganar la dirigencia nacional.
La contendiente a destronar el oficialismo es una panista de “hueso azul”, Susana Martínez, quien años atrás estuvo en la sede Cancún de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y en el DIF de Benito Juárez.
Partido de mujeres fuertes, como Mercedes Hernández, Patricia Sánchez y la senadora Mayuli Martínez, el PAN ha caído de ser gobierno, con Carlos Joaquín, a las posiciones más bajas electorales: actualmente apenas tiene dos diputaciones por representación proporcional, la de la propia Tamayo y la de Ángel Alvarez Cervera.
Fuera de interna la mejor candidata
No alcanzó el PAN ningún cargo de elección popular y su mejor perfil electoral, Lili Campos, en Solidaridad, parece no intervendrá en la disputa por la dirigencia: fue abandonada olímpicamente por la dirigencia local en el pasado proceso que perdió con la neo-morenista, Estefanía Mercado, ex panista y verde-ecologista.
Con el PRD en vías de liquidación para su desguace final, y el PAN sin voz, el panorama de la oposición va de mal en peor.
Y bajo este escenario, una fuerza que podría crecer como partido de tabla de salvación es Movimiento Ciudadano, que tiene a un ex morenista en la dirigencia: el diputado José Luis Pech, que hasta ahora no ha dado ni una señal pública ni menos contundente de los posicionamientos del partido. Como la canción de Jarabe de Palo a la oposición, “todo le parece bonito”.
En síntesis: el monólogo está reservado para el binomio: Morena-Verde, con las escabrosas vinculaciones que han salido a la luz del PT, cuyo dirigente no ha salido a la luz desde las detenciones de su candidato en Tulum, mucho menos después de las detenciones en Cancún. Así el panorama de partidos. Es lo (tristemente) que hay.
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