Pájaros en el alambrePor Jaguar Negro

Aunque resulte una incomodidad para algunos sectores la gubernatura de seis años, de 2022 a 2028, con el “miniperíodo” de dos años, de 2028 a 2030, lo cierto es que la “arritmia” electoral de Quintana Roo presenta varios puntos en contra.

Por un lado, según un especialista consultado, deja a Quintana Roo en la periferia política de las grandes elecciones, cuando se eligen al presidente de la República y la mayoría de las gubernaturas de México, como está actualmente, dado que Quintana Roo sólo tiene homologadas las elecciones de municipios y diputados locales.

Entre dos presidencias

Así, actualmente el gobierno del Estado queda entre los mandatos de dos presidentes, como le tocó a Carlos Joaquín, una parte de su gestión con Enrique Peña Nieto (PRI), y el final, con Andrés Manuel López Obrador, con todos los movimientos políticos y cambios en el gabinete federal que esto supone para la dinámica de un gobierno que debe trabajar de manera coordinada.

Las elecciones presidenciales que se realizan junto a las de gubernatura miden el ánimo del país y del Estado en momentos idénticos, en ciclos que se cierran e inician, la aceptación o negación de fuerzas políticas; y en ese sentido, Quintana Roo está fuera de participar en ese ciclo que, con la actual homologación, queda a traspié.

La iniciativa de reducir las campañas para el próximo período ya pasó con éxito por el Congreso del Estado, ahora queda en análisis más minucioso de las ventajas y desventajas de homologar para 2030 las elecciones de gubernatura y presidencia con Quintana Roo.

La propuesta está en la mesa.

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