Por Jaguar Negro

El panorama político de Pedro Joaquín Delbouis se complicó de tajo.

Arrancó la campaña electoral pasada que, a la postre perdió, lanzando todo tipo de insultos e improperios a los “prietos” que osaron dejar al antes poderoso PRI de carros completos.

Sin tomar lectura de la realidad, al día siguiente le preguntaron para quién o quiénes iban dirigidos todos esos insultos, y ratificó que para la opositora de Morena y su gente, es decir, confirmó en vez de recular.

Aunque el Teqroo no encontró elementos para castigarlos por la violencia, además de género hacia una mujer, hacia los mismos militantes y ciudadanos, la sala electoral de Xalapa lo encontró culpable y lo inscribió en el registro de personas que ejercen violencia política de género, al lado de Issac Janix y Luis Gamero en el capítulo Quintana Roo.

Si bien la sentencia no aclara que esta sentencia le impediría tomar la representación que le corresponde como regidor, la legislación local es clara y dice en la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, artículo 17 fracción V, que para ostentar un cargo público, es requisito NO estar sancionado administrativamente mediante sentencia firme, o, en su caso, sentenciada o sentenciado penalmente mediante sentencia firme, por violencia política contra las mujeres en razón de género, VPG.

Así las cosas, Pedro Joaquín, que figuraba primero en las encuestas del PRI para pensar en la gubernatura, se va quedando fuera de toda participación política, salvo que su padre interceda en la más alta cúpula para rescatarlo del enredo en el que se metió solo.

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