Por: Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo.- El momento de la foto del ex secretario de gobierno, Adán Augusto, junto al nuevo “jugador” de la 4T: Miguel Angel Yunes y Gerardo Fernández Noroña, ex PT, con sus flamantes credenciales de Morena, desató una serie de comentarios, nada positivos sobre el “bautismo” guinda.
Por un lado, el ex panista fue duramente criticado por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle y, por otro lado, Noroña no encontraba -para posar para la foto- su nueva credencial guinda.
No pocos se preguntaron si la había traspapelado entre las otras del PRD, donde fue incluso vocero, y la del PT, partido que apenas lo hizo “corcholata” y del que se fue sin dar ni siquiera las gracias después de haberlo hecho tres veces diputado federal.
Así, el transfuguismo no sólo se ha dado del PAN y el PRI a Morena, sino en el mismo arco de la izquierda, que atraviesa divisiones visibles con amenazas de trazar nuevos rumbos para las próximas elecciones de 2027.
Noroña, nos dicen, sueña con ser Jefe de la Ciudad de México, por lo que vio en Morena una mejor ruta y una puerta más amplia para sus fines electorales.
Recientemente fue recibido en Quintana Roo como un embajador de lujo, sin embargo, no dejó atrás su estilo callejero al trenzarse en dura y álgida disputa verbal con una reportera que le formuló una pregunta, la misma que años atrás supo darle espacios cuando el PRI dominaba la escena y era toda una odisea colocar un articulo de la oposición en la prensa.
Te puede interesar: Naderías Totales | Los mensajes (ocultos) de la visita de Noroña a Quintana Roo
Los tiempos cambian y los roles también: ser opositor no es lo mismo que ser gobierno o representante.
Noroña no ha caído todavía en cuenta de cuál es la diferencia y sigue dominado por el personaje estridente, que él mismo construyó y que lo domina en su nuevo espacio de poder, como si fuera el Guasón mexicano que lucha por enterar su pasado.




















