Mientras la presidenta ofreció una detallada y sensible explicación, el diputado federal les pidió que tengan “calidad moral” y regresen a las aulas.

Por Jaguar Negro

Ser oficioso —según la RAE— es alguien que se manifiesta solícito por ser agradable y útil a alguien.

Si ése es el afán o espíritu de un servidor público o representante popular, es decir: actuar a ciegas con tal de sentirse útil al poder que representa, el aporte a la cosa publica es nulo. Mucho peor si llegó al poder justamente a través del voto ciudadano.

El diputado federal de Morena, Humberto Aldana, tras el anuncio de las marchas magisteriales, exhortó a los maestros y maestras a que regresen a clases, “a que con el ejemplo de estar al frente de las aulas, defendiendo el derecho de los niños a la educación, tengan la calidad moral», declaró ante la prensa local.

En su afán oficioso de respaldar las reformas (lo mismo hacía en el congreso local) vengan como vengan, el legislador le dio la espalda al “pueblo bueno” al que juró representar. No cantaba en su corto cálculo que fuera, nada menos la presidenta Claudia Sheinbaum, la que se pondría al lado de las y los educadores y ponga en la congeladora la ley hasta tanto se afina.

“Quien crea que eso es debilidad, es alguien que no tiene sensibilidad con los maestros. Cuando fui estudiante fui de las promotoras de los amparos contra la ley del 2007. Eso lo promovimos desde la universidad, porque sí participé en esa lucha”, dijo en su Mañanera.

Aldana no sólo no es sensible, sino que tampoco fue la Universidad. Lejos de dar cátedras de moralidad, podría escuchar y analizar el contexto de la manifestación.

“Nos importan las maestras y maestros”

La presidenta fue más que clara: “Nos importan las maestras y los maestros, si hay una confusión en la ley, no hay problema en retirarla y garantizar los beneficios que tenía la ley, que tiene que ver con FOVISSSTE”.

Explicó que hay familias que ya pagaron dos veces sus casa, en términos reales, y siguen pagando, “es injusto y viene del período neoliberal”, aclaró.

Y ahondó que, para evitar una confusión, retiraron la ley garantizando el FOVISSSTE, esto, para que el estado pueda volver a construir viviendas, “tomamos esa reforma, porque ahora sólo les dan crédito, y eso no alcanzan para construir una vivienda. ¿Qué vamos a hacer ahora?: construir vivienda para que el trabajador del estado, con un descuento muy bajo, pueda tener la vivienda y no sólo el crédito”.

Con una narrativa clara y sensible, Sheinbaum ejemplificó que, si a un docente le dan 500 mil pesos de crédito en la Ciudad de México, difícilmente le alcance para adquirir una vivienda.

“Fuimos sensibles ante ello”.

Otro de los pedidos se centraba en que regrese a la edad original de jubilación, antes de la reforma de 2007. “Vamos a revisar los fondos que se requieren para ello y, en tanto, congelamos y seguimos platicando. Ya no tienen por qué, los maestros que se van a jubilar en el 25-26, tener una edad mayor que los que jubilaron hace dos años. La congelamos”, aclaró.

Y finalizó: ¿Por qué retiramos la ley?: porque estaba causando confusión, pero recuperamos los beneficios”.

La calidad moral y la sensibilidad ya se vio dónde está y dónde hace falta.

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