Por Jaguar Negro
De acuerdo con la Real Academia tránsfuga es, “aquella persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra generalmente contraria”.
En Quintana Roo hay sobreabundancia de esta práctica. Además de ser un problema de vestuario: el/la tránsfuga debe donar o dejar de lado los colores de atuendo según va cambiando de partido político, representa todo un problema o reto discursivo en el que, quien “transfuguea”, queda atrapado/a.
En ese entuerto ha quedado la alcaldesa de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, quien decidió pasarse del frente opositor: PAN-PRD-PRI a las filas de Morena, eso sí, como lo han hecho muchísimos otros actores políticos, sobre todo del PRI.
Decíamos que el problema discursivo no es menor dado que, en su caso, emprendió una dura arremetida contra el ex alcalde, Juan Carrillo, diputado federal del Partido Verde, y además, su delegado en Quintana Roo; por demás está decirlo, aliado de la 4T, casa de la cual la política isleña quiere ser parte.
Ahora bien, si existen elementos, una vez señaladas las presuntas irregularidades, será la Contraloría, o bien, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Quintana Roo quienes determinarán la procedencia de las denuncias. Pero, ante la improcedencia jurídica, el tío de la alcaldesa, el diputado Julián Ricalde, días atrás arremetió contra la actual administración y sugirió que se cambie el discurso “anti-corrupción” del gobierno estatal, del cual (parece se le olvida) también fueron parte su hermana, Alicia Ricalde, ex titular de la Apiqroo, Administración Portuaria Integral de Quintana Roo y él mismo, cuando fue Secretario de Desarrollo Social en zona norte.

Es decir, el diputado pretende un sello de corrupción para la administración de Carlos Joaquín de la que fue parte su familia y; a la vez, su sobrina, la alcaldesa, arremete contra el partido del cual quiere formar parte. Una brújula política por favor.

Caso contrario es el de la alcalde de Solidaridad, Lili Campos, quien se quedó con las banderas que la llevaron dos veces al poder y, en los últimos días, arremetió con todo contra la anterior administración por presuntos faltantes de cerca de 250 millones de pesos. Es decir, la fidelidad le da a Campos una contundencia discursiva podrá ser explotada en campaña, porque ya anunció que buscará la reelección, en la cual medirá su capacidad de gestión y será termómetro para ver cómo queda pintado el nuevo mapa electoral.

Así, mientras el guardarropa de Campos está activo con el azul marino del PAN, el de Gómez Ricalde alterna entre el verde y el guinda, conforme se acerca la definición de las candidaturas, en otro capítulo del transfuguismo quintanarroense.




















