La ley dice que son los concesionarios los que deben hacerse cargo de esta actividad, por lo que el gobierno cae en desvío de recursos públicos para fines privados.

Por Jaguar Negro 

Cuando la temporada de sargazo más dura de la historia de Quintana Roo emprende retirada, es cuando el alcalde de Tulum, Diego Castañón, ha decidido salir a limpiar las playas, de las más afectadas en la Riviera Maya.

Lo asombroso es que, como lo informó Grupo Pirámide, el gobierno municipal destinará personal del ayuntamiento para limpiar playas concesionadas, es decir, entregadas a privados, que por ley tienen la obligación de hacerse responsables de dicha limpieza.

A cambio, estos hoteles y concesiones dejarían entrar a “terreno federal” a las personas que así lo deseen, cuando la normativa señala que las playas son patrimonio del país, y en las cuales, la ciudadanía tiene derecho a transitarlas.

El problema de fondo es que se emplearán recursos públicos: el pago de los empleados que vayan a hacer lo que deberían costear los dueños de dichas concesiones. En el resto de los municipios con este mismo problema, las autoridades han dedicado personal y recursos, pero para las playas públicas.

Ganar-perder

Históricamente la fórmula del sector hotelero ha sido que el Estado-benefactor pague todo, esto, a cambio de generar empleos con sueldos mal pagos, en la mayoría de los casos (con jornadas laborales de 12 horas), excepciones impositivas y, cada tanto, restauración de arenales: todo a costa de erario público.

En cuanto a la promoción, fue AMLO el que decidió suprimir estos recursos que se entregaban a través de un fideicomiso, para un sector que NO ha compartido beneficios en los últimos lustros, razón por la cual existe un déficit de trabajadores, ante la precariedad laboral y salarial.

A todo ello, ahora se suma el beneficio de contar con personal del ayuntamiento para limpieza. Negocio redondo.

El destino ha sufrido en los últimos años los estragos de la violencia extrema, los fraudes inmobiliarios y la precariedad de los servicios básicos, por lo que ha sido una de las peores temporadas en la historia de Tulum, con ocupaciones que han enciendo los focos de alarma.

La oposición: que está visto no existe, no ha salido a expresarse sobre este punto ni muchos otros, por lo que el panorama es que todo seguirá igual.

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